Desde el Palacio Legislativo
Nacionales y política

Enrique Márquez: el diputado que regresa al Zulia para bailar salsa y escuchar a Sinatra

22 de Abr de 2016

Oriana Vielma

Cuatro libros aguardan en su mesa de noche: Cien años de soledad, la Biblia, Un largo camino hacia la libertad y Venezuela, política y petróleo. Cuatro corrientes de pensamiento con las que Enrique Márquez –primer vicepresidente de la Asamblea Nacional y presidente ejecutivo de partido Un Nuevo Tiempo (UNT)– dice identificarse. Cuatro modelos a seguir que lo acompañan en sus noches solitarias: Gabriel García Márquez, la Fe Católica, Nelson Mandela y Rómulo Betancourt.

De los dos últimos tomó la dirección de la "Democracia Social" –no la socialdemocracia, advierte– en búsqueda de la justicia social "de los más pobres" y la creencia en la separación de los poderes.

"Betancourt fundó la democracia venezolana. Fue un hombre tan inteligente que logró desprenderse del poder en el momento en que otros se lo querían otorgar. Y Mandela, un hombre que a pesar de no identificarse como demócrata social recoge perfectamente esos valores. Él fundó un partido muy importante, el Congreso Nacional Africano, que gobierna hoy en día Sudáfrica. Me siento muy identificado con su lucha personal".

707 kilómetros: su travesía de los viernes

Márquez se autodefine como un "hombre familiar". Al ser interrogado sobre sus ratos libres –los pocos que le quedan cuando no se encuentra en el Parlamento venezolano– su mente viaja rápidamente junto a su esposa –su único matrimonio– y sus tres hijos. Viaja lejos, 707 kilómetros hasta Maracaibo (Zulia), donde residen todos sus parientes, excepto uno de sus hijos, quien se aventuró por un futuro en el exterior.

Cada viernes el diputado recorre ocho horas y 20 minutos por carretera –o 55 minutos si consigue pasaje de avión– desde Caracas hasta su tierra natal, para reunirse con sus allegados y sus compañeros de partido. Una travesía todos los fines de semana por buenas conversaciones, unos pasitos de salsa y por las canciones de Frank Sinatra y Andrea Bocelli.

"Si hay algo que tengo como carga espiritual es no estar con mis afectos y mis amores, eso es lo que me gusta hacer en mis ratos libres (...) Disfruto mucho bailar salsa, además soy seguidor de Frank Sinatra, afortunadamente se lo pude inculcar a mis hijos y lo escuchan conmigo. También me gusta el estilo de Andrea Bocelli, lo comparto con mi esposa", expresó en entrevista con NotiGlobal.

Los días del legislador empiezan a las 6:00 de la mañana y terminan a las 11:00 de la noche. Al llegar del trabajo en la capital venezolana, pone el televisor, repasa las noticias del día y chequea el resumen de las actividades para la siguiente jornada.

"Otro gallo hubiese cantado"

 

Pese a que desde la llegada de Hugo Chávez al poder Márquez ocupó la acera opositora, tuvo acercamientos con figuras que hoy se autodefinen como "revolucionarias". Como integrante de La Causa R (LCR) trabajó en la candidatura del entonces liberado comandante Francisco Arias Cárdenas –actual gobernador del Zulia en representación del chavismo– para convertirse en su Secretario de Obras Públicas durante tres años (1996–1999).

Aunque de esa época Márquez guarda un recuerdo grato, la relación con la autoridad regional se enfrío posteriormente. "Los encuentros con el gobernador se hicieron cada vez más escasos y los desencuentros aumentaron fruto de su devaneo político. Se fue de un lado para el otro y quienes nos quedamos en LCR estuvimos luchando contra Chávez; entretanto, Cárdenas hacía todo lo posible por volver a abrazarse con el Movimiento V República (...) Ahora, el contacto cuando ocurre es circunstancial, amigable, porque las contradicciones políticas que tenemos son abismales. Yo jamás entenderé como el gobernador pudo entregar el Zulia al centralismo".

Cuenta que si bien apoyó a un militar a sus 33 años, encontró en la figura de Chávez "un militarismo exacerbado". Luego de trabajar con Cárdenas se dio cuenta que el Poder Ejecutivo "debe ser absolutamente civil" y, en el fondo, consideró –y todavía lo hace– que la candidatura de Cárdenas fue diferente a la del ideólogo del Socialismo del siglo XXI.

"En 1998 cuando Chávez aspiró a la presidencia nosotros en LCR lanzamos una candidatura simbólica, la de Alfredo Ramos, porque no podíamos respaldarlo con nuestra tarjeta. Ese fue un momento difícil. A pesar de que tuvimos relaciones con Chávez y Cárdenas desde mucho antes, porque conocíamos lo que estaban haciendo dentro de la Fuerzas Armadas, nunca respaldamos una intentona del golpe como la de 1992. Nuestro planteamiento era apoyar a Andrés Velásquez para que se impusiera una visión renovadora de izquierda. Otro gallo hubiese cantado en Venezuela si en el 93 la izquierda hubiese logrado la victoria con Velásquez".

La oposición es el único bando al que Márquez ha pertenecido, en "rechazo al status quo de la Cuarta y Quinta República".

La fractura de LCR que derivó en el partido Patria Para Todos (PPT) le permitió a Márquez mantener relaciones con personajes del chavismo como el actual vicepresidente de la República, Aristóbulo Istúriz y, por ello, asegura pertenecer al grupo que cree en el diálogo. "En la oposición hay una mayoría de políticos que pensamos que el diálogo, el acercamiento y la conversación franca es el mejor mecanismo que tenemos para generar una solución pacífica. Si me tocara sentarme a encontrar puntos de acuerdo con el vicepresidente Istúriz lo haría con muchísimo gusto, sin sacrificar mis convicciones".

 De radical a las filas de Rosales

Como una de las piezas claves de Un Nuevo Tiempo, Márquez –convertido en presidente erjecutivo tras ocupar el cargo de jefe de la organización en 2007– debe mantener los enlaces con los dirigentes de todo el país y atender los temas del día a día; una tarea especialmente titánica desde el exilio de su fundador Manuel Rosales, en 2009, y posterior encarcelamiento en El Helicoide, en 2015.

"Me gustaría que el día tuviera más tiempo para poder dedicarle más a mis compañeros de todo el país. Un partido político exige mucha presencia, mucho contacto y afecto personal y, a veces, resiento de mí mismo por no tener tiempo para ir a cada municipio o ciudad y tocar a cada compañero. Uno con la responsabilidad de la Dirección Nacional –y ahora con la Asamblea–, tiende a concentrarse mucho en Caracas, en el trabajo incansable de la producción de leyes, y abandona el contacto con las bases del país que no es un trabajo optativo sino una responsabilidad".

Para comunicarse con el líder de la tolda ha pactado con el Gobierno en, al menos, dos ocasiones. "He tenido la oportunidad de visitarlo un par de veces, ambas han sido buscando concesiones con el Gobierno, lo confieso, en un par de oportunidades han cedido a nuestras peticiones", reveló. En general, entablar contacto con Rosales le ha resultado difícil, a través de cartas –cuando las pueden filtrar– o de sus abogados y familiares, pues no permiten visitarlo con frecuencia; narró durante la entrevista.

Para Márquez, Rosales ha dejado un legado político que aún se mantiene, una gestión que goza de respaldo: "Sorprendería a muchos que todavía tenga índices de aprobación que superan el 70% en el Zulia y que el partido UNT todavía sea el primer partido de la entidad, superando las estadísticas con más del 25%". Fue Rosales quien convenció al político de acompañarlo en su candidatura presidencial de 2006, a pesar de tratarse del máximo representante del partido que para entonces rivalizaba con LCR.

En el presente, su tolda ha jugado un papel fundamental en las alianzas internas de la Mesa de la Unidad Democrática; precisamente, en la escogencia de la Junta Directiva legislativa la organización se asoció con Voluntad Popular y Acción Democrática, dejando por fuera a Primero Justicia. Así lo admite Márquez, calificando estas relaciones como "alianzas circunstanciales".

"Sí hemos jugado un papel fundamental en la Unidad, somos fundadores de la Mesa y hemos estado en los momentos más críticos, halando las partes para que la Unidad no se rompa. Por supuesto, en ciertos momentos las alianzas van y vienen porque, hasta ahora, son alianzas circunstanciales. En los próximos eventos donde haya primarias también se harán este tipo de alianzas".

Aún no descarta que puedan proponerlo como candidato en venideros comicios. "Un político es una persona que siempre aspira a muchas posiciones –admite–. Si el partido, mi partido, considerara que debo ocupar alguna posición regional o local en el estado Zulia pues yo aceptaré la decisión. Por lo pronto, estoy muy satisfecho de lo que hago y trabajaré durante estos próximos meses por lograr el cambio". Aunque reconoce estar dispuesto a figurar en cualquier posición que UNT y la Unidad le ofrezcan, recordando que la entidad goza de muchos otros liderazgos, advierte que adelantarse a estos escenarios "le hace daño" a la coalición opositora.

Siempre de izquierda

Márquez cree que las definiciones de izquierda y derecha "están pasando de moda", pero siguiendo ese hilo discursivo, considera que Venezuela siempre ha sido un país "genéticamente de izquierda". Desmiente que la MUD sea un movimiento de derecha: "Todo lo contrario, no creemos que tengamos que ir a una política neoliberal de mercado sin importarnos lo que le ocurra a los más pobres".

El error de Chávez, explica, fue "tomar el camino equivocado en la búsqueda de la justicia social", sacrificando a aquellos que tienen la posibilidad de tener más recursos, quebrando el país y "haciendo a los pobres más pobres". Si no hubiese ocurrido así, dice, "hubiese pasado a la historia, quizás, como el mejor presidente de Venezuela".

En el sentido moderno, piensa que es posible la búsqueda de los ideales de la justicia social como lo hacen Suecia, Francia, Inglaterra, el Socialismo español e, incluso, los demócratas de Estados Unidos.

La enseñanza que extraña

Márquez –un entrevistado paciente y de trato amable– es un ingeniero eléctrico cuyo camino académico se desvió hacia el terreno de la política al participar en un movimiento estudiantil de izquierda –"Movimiento 20"– en La Universidad del Zulia.

Trabajó como ingeniero de proyectos en Lagoven –filial de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa)– en la Costa Oriental del Lago, desde 1988 hasta 1991. Más tarde, se convirtió en profesor a dedicación exclusiva en 1992 y luego se especializó en Telecomunicaciones y Sistemas de Información en el Reino Unido.

Hoy, más que nunca, el tres veces diputado de la Asamblea Nacional, alega añorar su vocación real, la docencia: "Extraño mucho la paz de la investigación y de la academia en este mundo tan movido de la política". Fue así como la política transformó a un amante de la lectura en alguien que, usualmente, carece del tiempo para leer.

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