síntomas, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad que afecta al 15% de las españolas

síntomas, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad que afecta al 15% de las españolas

La endometriosis es una enfermedad crónica producida por la presencia de tejido endometrial fuera del útero. Este tejido crece dentro del útero cada mes con el fin de prepararlo para un posible embarazo. Y cuando este no se produce, el tejido se elimina en forma de sangrado, la menstruación.

Pero hay ocasiones en las que, por razones que hoy todavía se desconocen, este tejido aparece en otras zonas del cuerpo de la mujer, en los ovarios, el intestino, la vejiga e incluso los pulmones, lo que provoca grandes problemas en la mujer.

Actualmente aún se desconoce qué la origina, aunque se tiene constancia de que están implicados factores inmunológicos y genéticos.

Se estima que la padecen entre el 10 y el 15 por ciento de las mujeres de España, es decir, más de dos millones de mujeres en el país, 14 millones en Europa y cerca de 180 millones en todo el mundo.

Pero estas cifras podrian ser muy superiores puesto que como aseguran desde la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), muchas mujeres todavía no están diagnosticadas.

Y es que en algunos casos unos 7 años hasta que mujeres que sufren reglas muy dolorosas son diagnosticadas de endometriosis.

Síntomas de la endometriosis

Siempre se ha considerado que el dolor es inherente a la menstruación, cuando la realidad es muy distinta. Los dolores fuertes cuando baja la regla no son normales y pueden deberse a la endometriosis.

Estos dolores incapacitantes se deben a que los cambios menstruales se debilitan al tejido endometrial no solo del útero, sino también del que haya aparecido en zonas distintas a la cavidad uterina.

Pero además del dolor menstrual, esta dolencia también puede provocar puede provocar otros síntomas:

  • Un sangrado excesivo.

  • Dolor abdominal, que en ocasiones afecta a un intestino y sistema urológico y puede llegar a ser incapacitante.

  • Problemas para tener hijos.

  • infertilidad.

La endometriosis provoca dolores incapacitantes. Ana Bizon


Endometriosis e infertilidad

La presencia de tejido endometrial puede provocar alteraciones que dificulten la función de trompas de Falopio, además de incidir en la cantidad y la calidad de los óvulos. También puede afectar los procesos de fecundación e implantación de los embriones. Todo ello puede repercutir directamente en la fertilidad.

La SEGO estima que entre el 30% al 50% de las afectadas de endometriosis tendrán problemas de fertilidad.

A pesar de estos porcentajes que podrían hacernos pensar que endometriosis es sinónimo de infertilidad, desde la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia insisten en que esto no tienen por qué ser así.

Para evitar los problemas de gestación, las mujeres que padecen esta patología y desean ser madre deben ponerlo en conocimiento de su especialista en ginecología, quien le planteará las opciones de tratamiento más apropiadas a su propósito y también le aconsejará de forma personalizada en el proceso para quedarse embarazada.

Mejorar la deteccion precoz

Una de las metas actuales de los expertos es la detección precoz de esta enfermedad.

Son varios los proyectos que se están desarrollando dentro y fuera de España para favorecer un diagnóstico precoz de la endometriosis. Uno de ellos tiene como objetivo identificar esta afección en adolescentes, ya que detectarla en estadios tempranos y tratarla desde el primer momento mejora la calidad de vida de quien la padece, ya que el dolor y la duración del problema serán menores.

Hay estudios que buscan marcadores en la sangre (proteínas o metabolitos) que permiten detectar alteraciones identificables con el desarrollo de la enfermedad.

Aunque hasta ahora no ha funcionado ninguno, ya que, aunque en algunos pacientes sí se mostraron elevados, en otros se pudieron confundir con los valores del dolor provocado por otras patologías, el equipo que trabaja en este proyecto tiene como objetivo encontrar una combinación de biomarcadores que permita encontrar un algoritmo que pueda usarse para detectar la mayoría de los casos.

Otros trabajos están centrados en buscar el origen de la dolencia. Uno de ellos, por ejemplo, está tratando de elaborar un atlas celular de endometriosis, con lo que se espera comprender mejor los orígenes, la progresión natural y los posibles objetivos terapéuticos para el tratamiento.

A la espera de estos trabajos para mejorar la detección precoz, hoy día el diagnóstico de la endometriosis se suele realizar mediante ecografía o por cirugía mínimamente invasiva (laparoscopia), por lo que resulta difícil identificar la fase de la enfermedad cuando se encuentra en una temprana.

Los especialistas insisten en que endometriosis no es sinónimo de infertilidad. Pexels.


¿Hay tratamiento para la endometriosis?

En lo que respecta al tratamiento de la enfermedad, éste resultó de la sintomatología, de la evolución del cuadro y del deseo o no de embarazo. Aunque el primer objetivo del especialista va a ser controlar los síntomas y, sobre todo, al alivio del dolor.

En ocasiones, es preciso el tratamiento quirúrgico cuando los quistes endometriósicos son de gran tamaño o el dolor limita seriamente la actividad diaria.

El problema es que entre el 10% y el 15% de las mujeres que se someten a una cirugía conservadora (sin extirpar el útero) vuelve a sufrir la enfermedad un año después, una cifra que se eleva hasta el 40% y el 50% tras cinco años, según un estudio publicado el pasado noviembre.

Por eso, los especialistas ahora tienden a limitar las intervenciones quirúrgicas a casos muy concretos.

Pero además de la cirugía, existen tratamientos hormonales a base de antiestrogénicos, que reducen los niveles de estradiol, la hormona que provoca la destrucción de la endometriosis.

No obstante, estos fármacos pueden inducir en algunos casos una sintomatología similar a la de la menopausia, con sofocos, desajustes hormonales y principio de osteoporosis. Grupos de investigación también trabajan hoy día para encontrar alternativas al tratamiento quirúrgico o el hormonal.

Dado los desafíos que aún plantea esta enfermedad hoy día, desde la SEGO se insiste en los beneficios de que las adolescentes acudan a una consulta ginecológica cuanto antes si se sufren fuertes dolores o molestias tras la primera regla, retrasos en la menstruación, exceso o ausencia de sangrado, etc. para así favorecer su diagnóstico precoz

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