Por qué no siempre es posible la reconciliación entre padres e hijos

Por qué no siempre es posible la reconciliación entre padres e hijos

Dejarse llevar por la culpa puede demorar la resolución de los conflictos familiares

Rocío Carrasco durante la presentación 'En el nombre de Rocío'

Las socialités también tienen problemas paternofiliales enquistados, como podemos ver a diario en la televisión ‘

Jesús Briones

Los conflictos paternofiliales son un doloroso trance que pueden quebrar la unidad de una familia. Un simple malentendido, problemas del pasado sin resolver o el arraigo de diferencias insalvables: las relaciones se deterioran por multitud de causas. El distanciamiento entre padres e hijos impacta negativamente en el estado anímico de las partes, que suele caer en los sentimientos de culpa y tristeza.

Reconciliar a los padres e hijos no es una tarea sencilla, pues lo normal es que esos intentos fracasen por la perpetración de las conductas tóxicas que han provocado el distanciamiento. Si no han sido capaces de marcar los límites de vuestra relación y las faltas de respeto aparecen con frecuencia en vuestras discusiones, es probable que ahondéis en el conflicto en lugar de resolverlo.

Trabas a la reconciliación entre padres e hijos

1

Deja pasar el tiempo. Al menos, el suficiente hasta que podáis abordar el conflicto con madurez y serenidad. Reencontraros poco después de haber roto la relación no hará otra cosa que empeorar la situación. Es preferible que te pares a pensar fríamente en lo sucedido, sin miedo a que el problema se enquiste.

2

Toma tierra de por medio. Si puedes, distánciate físicamente. Una nueva posición te ayudará emocionalmente a curar tus heridas, sin que terceras personas se entrometan y te induzcan a la reconciliación sin antes reflexionar.

3

Cada uno debe aceptar su parte de responsabilidad en el conflicto. Si ya ha asumido sus propios errores, tiene que esperar a que el otro haga lo mismo. De lo contrario, por mucho que desee la reconciliación, no podréis dar el siguiente paso.

4

La falta de voluntad y de empatía juega en tu contra. Primero, las partes deben dejar atrás el sentimiento de culpa, pero también el orgullo para sentarse a hablar. No solo basta con la mera voluntad de escuchar al otro, sino que has de hacer un esfuerzo para ver más allá del propio dolor y comprender cómo se siente.

5

La resolución de los conflictos no es inmediata. Sobre todo, si en tu familia no hemos acostumbrado a expresar tus emociones o necesidades con la debida claridad. Elegid un espacio neutral y tomaos vuestro tiempo para abordar los motivos de vuestro distanciamiento.

6

Deja de pensar que tus padres o tus hijos son perfectos. No los culpabilices, porque como humanos cometen errores y tienen también la capacidad de reconocerlos. Queda bajo tu responsabilidad tu disposición a perdonarles.

7

No te hagas grandes expectativas. Esta es una etapa difícil durante la que quizás debas recurrir a la ayuda de un terapeuta familiar. Un profesional puede ayudar a superar los peores momentos del proceso.

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