¿importa más la balanza o la composición corporal?

¿importa más la balanza o la composición corporal?

Durante mucho tiempo, el número que da la balanza resultó central a la hora de evaluar nuestra salud. Tan es así, que el cálculo que hoy sirve para determinar si una persona tiene un peso normal (normopeso), sobrepeso o bajo peso es el denominado Índice de masa corporal (IMC).

Sin embargo, algo parece estar cambiando en cuanto a la relevancia del peso a la hora de evaluar la salud del cuerpo. La calidad, tanto de los alimentos que comemos como de nuestra composición corporal, está ganando terreno.

Esto se inscribe en un contexto en el que cada vez mas nutricionistas estan en contra de las dietas estrictas, recomendadas llevar una alimentacion rica y caducó en hábitos saludables que puedan sostenerse en el tiempo.

recientemente, Clarín dio cuenta de la campaña “Por favor, no me pese”en la que eran los pacientes que solicitaban no ser pesados ​​a menos de que la situación realmente lo requiere.

Teniendo todo esto en cuenta, puede resultar difícil de responder la siguiente inquietud: ¿Cómo saber entonces si nuestro peso es saludable? ¿Existen pautas para determinar un “peso adecuado” para cada uno? ¿En qué casos resultado necesario prestar al peso corporal de atencion?

Laura Romano es licenciada en Nutrición, y creadora del método 80/20.  Foto gentileza.


Laura Romano es licenciada en Nutrición, y creadora del método 80/20. Foto gentileza.

Tres parametros para un peso ideal

La nutricionista Laura Romano, creadora de Integral Nutrición, es una de las detractoras de la balanza, y no solo a nivel discursivo: según cuenta, en las consultas no pesar a menudo a los pacientessino que el asesoramiento y los planes alimenticios se basan en otros parametros.

«Siempre digo que el peso ideal es el resultado de 3 cosas: de tener un buen control metabólico (que se observa con estudios de laboratorio), luego que internamente la persona se sienta bien con su cuerpo, y que tenga una relación sana con la comida», explica.

Y agrega: «Si aumentó eso, a gastos de tener hábitos sostenibles – es decir, que encontró un equilibrio entre lo saludable y lo no saludable- esa persona para mí está en su pesos ideales«.

Para graficarlo, Romano cuenta que recientemente dio de alta a un paciente con 75 kilos a la que, «si le calculara su IMC, le daría sobrepeso».

«Ocurre que este paciente tiene un monton de masa musculartiene un cuerpo muy sano: hace ejercicio, come de todo, se da los gustos, y se siente feliz, no quiere ser modelo 90-60-90, está contenta de que se fue a comprar ropa y le entra bien, está cómoda con su cuerpo y de hecho esta en el mejor momento de su vida en la relacion con la comida. Ese es el peso ideal», refuerza.

La clave es incorporar hábitos saludables que se sostienen en el tiempo.  Foto Shutterstock.


La clave es incorporar hábitos saludables que se sostienen en el tiempo. Foto Shutterstock.

Qué es el IMC y para qué sirve

El IMC es el resultado de un calculo a partir del cual se establece si una persona tiene o no problemas con el peso, sea por casos de delgadez extrema o de obesidadde acuerdo a los parámetros establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para calcularlo, debemos dividir nuestro peso por nuestra altura al cuadrado. Por ejemplo, si una persona pesa 70 y mide 1,60, debe hacer 70 dividido 1,60 x 1,60. El resultado que diagnostica un «peso normal» tiene que estar entre 18,5 y 24,9.

Por debajo de ese número ya hay inconvenientes con la delgadez, y por encima ya se habla de sobrepeso. Si el resultado de ese cálculo da por encima de 30, se considera obesidad.

«En los contextos o casos en que me parece importante el IMC es a nivel poblacionalcuando se quieren hacer estudios, comparar valores antropométricos, la relación peso-altura en muchísima cantidad de gente, por ejemplo cuando hablamos de que en Argentina 4 de cada 10 niños tienen sobrepeso, o 7 de cada 10 adultos tienen sobrepeso, lo hacemos gracias al IMC», explica Romano.

En definitiva, lo considera relevante a la hora de contar con datos que sean útiles para diseñar políticas públicas.

Medir la circunferencia de cintura puede ayudar a detectar la obesidad central.  Foto Shutterstock.


Medir la circunferencia de cintura puede ayudar a detectar la obesidad central. Foto Shutterstock.

Medir la circunferencia de cintura

«A nivel consultorio, a nivel individual, yo no lo uso jamas, porque el IMC no discrimina masa grasa, masa muscular, agua, huesos. Entonces si yo en base a su altura y peso le calculo a una persona un IMC, no estoy contemplando si ese peso es de musculo o de grasa, o de que es», contrapone.

Y añade: «Tomando la definición de la obesidad como el exceso de grasa corporallo que le hace mal al cuerpo, lo que genera problemas de salud, y enfermedades metabólicas relacionadas, no están vinculados al sobrepeso o la obesidad el IMC, están relacionadas según el exceso de grasa corporal».

Romano afirma que, de contar con una medición, prefiere incluso medir la circunferencia de cintura que el peso,»porque está más relacionado a la obesidad central», que es la que se asocia a más riesgo de desarrollar enfermedades.

Mantener hábitos saludables ayuda a que la relación entre grasa y masa muscular sea óptima.  Foto Shutterstock.


Mantener hábitos saludables ayuda a que la relación entre grasa y masa muscular sea óptima. Foto Shutterstock.

Qué es la composición corporal y cómo se mide

En cambio, la composición corporal se centra en discriminar cómo se distribuye nuestro peso, lo cual nos arrojará porcentajes de masa muscular, tejido adiposo, muscular esquelético, óseo, órganos, vísceras y tejido residual. Se mide en los consultorios de muchos nutricionistas con una balanza especial modificada para tal fin.

Como da cuenta Romano, las mediciones de la composición corporal reemplazan en muchos consultorios a las del IMC.

«Cuando hablamos de composición corporal, estamos hablando de discriminar el peso en los distintos compartimentos que tiene el cuerpo, y no establecerlo como un numero unico que me indique cuánto pesa toda esa masa corporal», se explaya.

La nutricionista dice que hay datos que proporcionaron los estudios de composición corporal le «sirven un montón» en la consulta con los pacientes, para ajustar los objetivos del tratamiento.

«Permiten observar la relacion entre grasa y musculo, que sirve, por ejemplo, para poder mostrarle a un paciente que pide bajar de peso que tal vez lo que pasa es que tiene una contextura grande porque tiene grandes y tiene mucha masa muscular, y no tiene que adelgazarporque la relación entre su grasa y su músculo está súper bien», comenta.

Los riesgos de la grasa visceral

Romano explica que este tipo de estudio discrimina la grasa visceral, que es la grasa que esta alrededor de los organos, «y es la que genera las enfermedades metabólicas», agrega. Una ecografía abdominal y de hígado también pueden ayudar a determinar la existencia de grasa visceral.

Y grafica la relevancia de estos datos con una anécdota: «El otro día me pasó algo terrible, una paciente me dice ‘peso 73, es un peso de hombre’ y lo peor es que se lo habían dicho en uno de estos lugares donde hacen tratamientoss masivos para bajar de peso, le dijeron que más de 70 era un peso de hombre, que tenía que pesar por lo menos 69», cuenta, con sorpresa y malestar.

«Y yo, que ya tengo una balanza de composición corporal en los ojos después de tanto tiempo de atender, le dije ‘estoy seguro que tenes un montón de masa muscular y no lo sabés’, ella nunca se había hecho un análisis de composición corporal , entonces le hice la medición en el consultorio y resultó que efectivamente tenía un montón de masa muscular​», relata.

La especialista refuerza la idea: «Yo no me guio por el peso, no sigo tablas de peso ideal, a mí lo que me importa de toda la medición de la composición corporal es la grasa visceral, porque es la que me habla del estado metabólico, es la que genera riesgo de diabetesenfermedad cardiovascular», subraya.

«El resto es sobrepeso estético, y ese se trabaja con el paciente desde otro lado.»

También señala que a la hora de pensar el plan de alimentación no tiene en mente cuánto tiene que bajar un paciente.

«Lo último que le pregunto es el peso, realmente en lo que más me enfoco es en hacer un buen interrogatorio de cómo son sus hábitos, de cómo es su vida, de qué cosas vienen, en qué momento del día (qué come, cuánto come y cuándo», destaca.

“A partir de eso, empiezo a proponer cambios, nunca vamos a forzar a un paciente a llegar a X peso, me parece algo tremendo», concluye.

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