por qué nunca debemos decirle a un niño que deje de llorar

por qué nunca debemos decirle a un niño que deje de llorar

“No es para tanto”, “Menuda tontería”, “No llores por eso…” A menudo, los padres son especialmente reactivos en los momentos en que los niños expresan emociones negativas. Sin embargo, este tipo de frases los confunden y lanzan mensajes contraproducentes. Los niños no son exagerados, simplemente son seres sensibles, y cohibir sus sentimientos solo les reportará un mayor malestar.

Como adulto tendrás una percepción concreta del mundo que, aunque no coincida con la de tus amigos o tus vecinos, sabes que todas son válidas igualmente. Por más que la empatía no siempre surja de manera natural, eres capaz de entender los sentimientos y las emociones de los demás. Entonces, ¿por qué no haces lo mismo con tu propio hijo? Aplicar la inteligencia emocional contribuir a fortalecer los vínculos paternofiliales.

Cómo validar las emociones de un niño

Las emociones negativas en los niños son iguales de válidas que las positivas. Al igual que apruebas los motivos de su alegría, trata de comprender los porqués de su insatisfacción o angustia. Es importante acompañar al niño y dejar que exprese sus emociones y se desahogue. Aunque lo que te cuente no suponga un problema real para ti, para tu hijo quizás sí lo sea, tanto como para echarse a llorar.

Practicar una escucha activa es el mejor modo de brindar apoyo y comprensión. Ten claro que no existen las emociones incorrectas, y por más que te veas inclinado a restarle importancia, antes has de hacer un esfuerzo y tratar de empatizar. Puedes aprovechar este momento para exponerle una situación similar que hayas atravesado para demostrarle que los padres también lo pasan mal a veces. Interésate por su problema, y ​​si lo necesita, ofrécele tu ayuda y busca junto a él una solución.

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La empatía en la educación

Existe una tensión entre enseñar valores útiles para la vida y empatizar con las actitudes y emociones de los niños. Lo cierto es que ambos aspectos son fundamentales para la educación de tu hijo y no deben entrar en conflicto. Piensa en la empatía como otra herramienta vital que tiene de transmitir para que construyan de manera sólida sus propias redes sociales en el futuro.

Validar las emociones negativas es compatible con ofrecer a los niños un punto de vista más amplio de las situaciones. Abordar los problemas desde una perspectiva positiva también les ayudará a forjar una actitud resiliente ante los problemas futuros. A lo largo de la vida, habrá momentos en los que, con probabilidad, tus percepciones no coincidan con las de tus hijos, pero demostrarle empatía desde la infancia hará que vuestra relación sea más sana, amorosa y confiable.



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