Qué son los lazos débiles y por qué pueden ser importantes

Qué son los lazos débiles y por qué pueden ser importantes

Los humanos somos seres sociales por naturaleza. Tu cerebro necesita crear vínculos sólidos para significarse y sentirse a gusto. Sin embargo, las tornas cambian al hablar del mundo laboral. Al contrario de lo que puedas creer, ni tu familia ni tus amigos de toda la vida te ayudarán a lograr nuevos hitos profesionales. Más bien, será un antiguo colega con el que mantienes el contacto, un viejo profesor de universidad o los amigos de tus amigos que terciarán para que, por ejemplo, encuentre un nuevo empleo. Y es que, en este caso, la confianza da asco.

Los avances en las tecnologías de la comunicación auspician el origen de sociedades cada vez más líquidas, también en lo que respeta a las metodologías de trabajo ya los recursos humanos. Ya en los años 70, el sociólogo de la Universidad John Hopkins, Mark S. Granovetter, desarrolló su teoría de la fuerza de los lazos débiles. Esta teoría defiende que las relaciones de baja intensidad generan mayor innovación frente a aquellas más constantes y afines y, por tanto, resultan más efectivas a la hora de implementar soluciones ante problemas concretos de las empresas.

Caracteristicas de los lazos debiles

Los individuos que crean lazos débiles son creativos, ágiles y poseen una mayor facilidad para adaptarse a los cambios. Estas relaciones generan nuevas experiencias de aprendizaje y formas de colaboración. Mientras que los grupos con lazos fuertes tienden al pensamiento único, los equipos de trabajo con lazos débiles se caracterizan por su inconformidad, practican el pensamiento crítico y son dados a la discusión y al debate.

Los lazos débiles son importantes porque multiplican las interacciones. Un empleado con capacidad para establecer este tipo de vínculos es capaz de salirse de su zona de confort para relacionarse con otros miembros ajenos a sus competencias. Esta movilidad funcional y profesional crea sinergias con otros departamentos a la vez que incorpora nuevas fortalezas (strengths) y habilidades (skills) al propio suyo.

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Los lazos debiles en las empresas

Las redes informales de colaboración favorecen el asentamiento de estructuras más complejas, pero también más flexibles, en las que prima la horizontalidad frente a las jerarquías férreas. En el pasado, el jefe de cada área o departamento ejercía una comunicación unidireccional, de uno a muchos, y su ámbito de actuación estaba estrictamente delimitado, lo que se ha demostrado disfuncional con el paso del tiempo.

Los directivos de las empresas del presente practican la comunicación bidireccional; de uno a muchos, de muchos a uno, o de muchos a muchos. Los departamentos ya no están anquilosados ​​y los profesionales de distintas disciplinas colaboran entre sí, lo cual incentiva la detección de nuevas oportunidades de crecimiento e incrementa las posibilidades de cosechar éxitos.



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