Cómo evitar que la bajada de temperaturas afecte negativamente a nuestra salud

Cómo evitar que la bajada de temperaturas afecte negativamente a nuestra salud

El pasado verano sufrimos un gran número de olas de calor que llegaron a provocar episodios. Las advertencias sobre los peligros del calor por parte de la comunidad sanitaria fueron continuas.

Ahora, con las temperaturas en el otro extremo del termómetro, los sanitarios alertan de que no solo el calor, sino también el frío Intenso afecta negativamente a la salud. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) pronostica que este fin de semana llegará un anticiclón que creará un ambiente invernal con nevadas, lluvias y temperaturas, ahora sí, propio del mes de enero.

Y aunque solo en casos muy extremos se producen efectos como la hipotermia o la congelaciónsí que es muy frecuente el sobre estrés del organismo, que puede dar lugar a una descompensación orgánica que agrava enfermedades crónicas en población vulnerable.

Además de las consecuencias fisiológicas del frio en nuestro cuerpo, las bajas temperaturas tienen otros efectos sobre nuestra salud, y es que en la temporada invernal se incrementan los accidentes de tráfico y las propias caídas a causa de placas de hielo, así como incendios e intoxicaciones por monóxido de carbono a partir de estufas de gas o braseros.

En todo caso, y aunque los efectos de las bajas temperaturas no suelen ocurrir de una forma tan aguda y repentina como en el caso de las altas temperaturas, desde el Ministerio de Sanidad señalan que el impacto del frio en la salud puede ser incluso superior al calor extremo.

El impacto del frio en la salud puede ser incluso superior al calor extremo.


Recomendaciones ante la bajada de temperaturas

Con el fin de evitar cualquier problema derivado del descenso de las temperaturas, el Ministerio de Sanidad ha elaborado un Plan Nacional de Actuaciones Preventivas por Bajas Temperaturas 2022-2023. En él se recogen nueve recomendaciones generales para prevenir los efectos del frío sobre la salud:

  • La primera recomendación se refiere a la forma en la que debemos respirar cuando estemos en el exterior. Lo mejor es tomar el aire por la nariz y no por la boca, ya que el aire se calienta al pasar por las fosas nasales y así disminuyendo el frío que llega a los pulmones.

  • Extremar la precaución en caso de hielo en las calles. Un elevado porcentaje de lesiones relacionadas con el frío tiene que ver con caídas al resbalar sobre placas de hielo. Si se producen heladas en su lugar de residencia es conveniente usar calzado antideslizante siempre que sea posible.

  • Conviene saber que varias capas de ropa fina protegen más que una sola gruesa, al formar cámaras de aire entre ellas.

Se debe respirar tomando el aire por la nariz y no por la boca.


  • Si utiliza braseros en casa o chimenea, es conveniente ventilar la estancia con frecuencia para evitar la acumulación de CO2. Ventilar la casa al menos dos veces al día, durante 15 minutos cada una de las veces, para asegurar la renovación del aire.

  • No tomar medicamentos sin receta médica, porque algunos medicamentos precipitan los problemas derivados de la exposición al frío.

  • Llevar una dieta variada, siempre rica en fruta y verdura.

  • No es verano, pero sigue siendo igualmente importante mantenernos hidratados. Asi que hay que beber liquidos, sobre todo agua y bebidas calientes.

  • Mantenerse siempre bien informado sobre las previsiones meteorológicas antes de salir de casa.

  • Aunque cualquier persona puede sufrir un problema relacionado con las bajas temperaturas, procurar prestar mayor atención a las personas que pueden estar en situación de vulnerabilidad ante el frío. En caso necesario, contactar con un profesional sanitario.

  • Se recomienda la vacunación contra la gripe en personas mayores de 65 años y en las que padecen alguna enfermedad crónica (cardiopulmonar, metabólica e inmunodeprimidos).

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