Visita al estudio de Francis Bacon, el ‘vertedero’ artístico más bello del mundo

Visita al estudio de Francis Bacon, el ‘vertedero’ artístico más bello del mundo

Francis Bacon se pegó su última juerga un 27 de abril de 1992. Al día siguiente a las ocho y media de la mañana de hace exactamente 30 años moría de un infarto de miocardio en la habitación 417 de la Clínica Rúber de Madrid. El gran pintor irlandés tenía dos hechos importantes en la capita.

El primero era los encuentros con su amante. El segundo, la preparación de la exposición inaugural de la galeria marlborough de madrid. Ese 28 de abril, el estudio de Bacon en el 7 de Reece Mews, Londres, quedó congelado en el tiempo, para siempre. El silencio recubrió de manera salvaje los 24 m2 del espacio donde el artista creó en sus últimas tres décadas de vida.

Historia de un viaje

Para el traslado y montaje del estudio se precisó un minucioso estudio arqueológico en el que se registraron 7.333 objetos

Un monumento en sí mismo, seguramente el vertedero doméstico más espectacular del mundo, el estudio se preservó durante muchos años tan y como lo dejó Bacon: hecho unos zorros. Un caos digno de museo. Cajas de champagne Krug vacias. Cajas de whisky Vat69 vacias.

Fotografía de Perry Ogden del estudio de Bacon en el 7 de Reece Mews de Londres antes de ser trasladado a Dublín

Fotografía de Perry Ogden del estudio de Bacon en el 7 de Reece Mews de Londres antes de ser trasladado a Dublín

© Perry Ogden / Galería Hugh Lane. © El Patrimonio de Francis Bacon. Todos los derechos reservados

Cientos de pinceles secos dentro de latas de judías Heinz, Bonduelle o Bachelor o de zumo de naranja Libbys. Rodillos, trapos sucios pegados a toallas embadurnadas de pintura. Manchas en las paredes, en el suelo, donde usted quiera, formando falsas obras que colarían como tales en muchos museos.

Regueros de rabia acrílica, fotos enteras, rasgadas, pósters medio caídos, notas propias, reproducciones de cuadros de su admirado Velázquez al copió, reinterpretó y, de algún modo, eternizó. En total 7.333 objetos. Cifra exacta. “Me siento en casa en medio de este caos, porque el caos me sugiere imágenes”, llegó a decir el artista

Fotografía de Perry Ogden del estudio de Bacon en el 7 de Reece Mews de Londres antes de ser trasladado a Dublín

Fotografía de Perry Ogden del estudio de Bacon en el 7 de Reece Mews de Londres antes de ser trasladado a Dublín

© Perry Ogden / Galería Hugh Lane. © El Patrimonio de Francis Bacon. Todos los derechos reservados

¿Qué hubiera pasado con el estudio de Bacon si se hubiera quedado en Londres? Seguramente habría desaparecido porque el de Reece Mews, que incorporó una humilde cocina, era un espacio alquilado. Pero no fue así.

Lo cierto es que hoy en día puede admirarse de manera íntegra como una capilla del caos y de la genialidad del artista que mejor pintó la locura y la angustia en el siglo XX (y que nos perdonen Lucian Freud, Edvard Munch, Asger Jorn, Marlene Dumas, etcétera).

Perry Ogden retrató el estudio de Bacon en el 7 de Reece Mews de Londres antes de ser trasladado a Dublín

El caos absoluto reinaba en el estudio de Bacon, apenas unos pocos metros cuadrados libres le servirían para moverse

© Perry Ogden / Galería Hugh Lane. © El Patrimonio de Francis Bacon. Todos los derechos reservados

Cinco años después de la muerte de Bacon, en 1997, Barbara Dawson, directora del museo Hugh Lane Gallery de Dublín viajó a Londres para negociar los términos para una muestra del artista en su ciudad natal. Visitó in situ el estudio hibernado y terminó pactando la cesión de los herederos al museo dublinés.

En 2001, después de un arduo y meticuloso trabajo arqueológico, el espacio que había florecido con violencia -como un volcán de basura y color- fue fotografiado, desmontado, transportado y reproducido exactamente como estaba en Londres como una de las piezas estrella del museo ( con permiso, de nuevo, de Manet, Monet, Rodin, Renoir, Berthe Morisot, el genial Yinka Shonibare o los irlandeses Jack B. Yeats y Sean Scully.

Las fotos, los recortes y los pósters era la materia prima de Bacon para pintar sus composiciones

Las fotos, los recortes y los pósters era la materia prima de Bacon para pintar sus composiciones

© Perry Ogden / Galería Hugh Lane. © El Patrimonio de Francis Bacon. Todos los derechos reservados

Es la propia Dawson quien ahora guia a Estilo de vida de la revista por las interioridades de un estudio que está acorazado y sellado y cuáles pueden ser los detalles con nitidez a través de las ventanas abiertas a su interior. «Sí, es un caos, a él le gustó trabajar en medio de ese caos».

En el trabajo de documentación hallamos un lienzo que estaba de cara a la pared: fue todo un descubrimiento”



barbara dawsonDirectora de la Galería Hugh Lane

“Aquí no entra nunca nadie, el espacio está siempre cerrado y solo se accede cada cuatro o cinco años por alguna cuestión puntual de mantenimiento”, cuenta la directora Dawson que revela una curiosidad. “En el trabajo de documentación y arqueología, mientras se databan e identificaban los más de 7.000 objetos hallamos un lienzo que estaba de cara a la pared. Fue todo un hallazgo porque era una obra que estaba muy avanzada, casi finalizada”.

'Figura sentada y alfombra', cuadro inacabado de Francis Bacon, pintado alrededor de 1966 y expuesto en la Hugh Lane Gallery de Dublín

‘Figura sentada y alfombra’, cuadro inacabado de Francis Bacon, pintado alrededor de 1966 y expuesto en la Hugh Lane Gallery de Dublín

© El Patrimonio de Francis Bacon

La obra es una de las estrellas de la Hugh Lane Gallery. Representa a George Dyer, el amante más famoso de Bacon, sentado en una silla con la cara tiznada de azul cobalto sobre fondo negro y violeta. El pintor trabajó en figura sentada y alfombra allá por 1966 y hoy en día es una de las referencias de la Hugh Lane Gallery “por la tensión y la distorsión que el cuadro transmite”.


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Felipe Vivanco

Puente James Joyce que cruza el río Liffey, ciudad de Dublín, Irlanda, República de Irlanda.  (Foto por: Geography Photos/Universal Images Group a través de Getty Images)

La verdad es que viendo la escalera tan empinada que llevaba al estudio (en una primera planta) y teniendo en cuenta las cajas vacías de champán y whisky, Bacon fue un superviviente. La escalera puede verse en el museo, al que le tocó la lotería con el estudio, porque es una de las grandes atracciones artísticas de Dublín.

«En cinco semanas nos lo llevamos todo, paredes, puertas, todo. En los siguientes tres años hicimos una base de datos con los 7.333 objetos y después de ello remontamos el estudio exactamente como era en Londres. Las fotos de Perry Ogden tomadas antes de la mudanza nos ayudaron mucho», recuerda Dawson.

En la primera planta

Viendo la escalera empinada del estudio y las cajas vacías de champán y whisky, se puede afirmar que Bacon fue un superviviente

Hay fotos que certifican como el estudio se convirtió en una especie de escena del crimen con todos los objetos marcados en números. Había 570 libros y catálogos, 1.500 fotografías, 100 lienzos inutilizados, 1.300 hojas rasgadas de libros, 2.000 objetos varios, botes, pinceles… y 70 dibujos. «Fue un trabajo dificilísimo».

Fotografía de Perry Ogden del estudio de Bacon en el 7 de Reece Mews de Londres antes de ser trasladado a Dublín

Fotografía de Perry Ogden del estudio de Bacon en el 7 de Reece Mews de Londres antes de ser trasladado a Dublín

© Perry Ogden / Galería Hugh Lane. © El Patrimonio de Francis Bacon. Todos los derechos reservados

contenido adicional

Un viaje a la mente del pintor

Coincidiendo con el 30 aniversario de la muerte de Bacon en Madrid, el escritor inglés Max Porter ha publicado La muerte de Francis Bacon en Literatura Random House, una especie de crónica de esas últimas horas postrado en la cama en la que el autor no habla del artista sino desde la cabeza del propio Bacon. No escribe sobre pintura sino como si estuviera pintando en un estilo que mezcla prosa y poesía.

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