La pobreza esta cediendo y se puede erradicar

La pobreza esta cediendo y se puede erradicar

El reto de América Latina, y Colombia no es la excepción, es erradicar la pobreza, que en términos generales padecen la mitad de la población, pero tal como plantea lo Hans Rosling en su libro Facfulness (Planeta, 2017), es cuestión de cómo se mira el problema, pues es evidente que el mundo en general está haciendo la tarea contra las precariedades y que hoy la gente tiene más recursos y accede a más bienestar que hace una o dos décadas. Si se comparan los números de 2021 frente a las cifras de 2020, en lo cuantitativo se demuestra que hay menos pobres y que especialmente en el sector rural las cosas han cambiado, así la percepción de la opinión pública sea contraria. Para el Dane, la pobreza monetaria del año pasado fue de 39,3%, mientras que la pobreza monetaria extrema de 12,2%, cifras que representan una reducción notable muy afín a la recuperación económica y al crecimiento de 2021 de dos dígitos.

En números concretos, más de 1,4 millones de personas salieron de condición de pobreza monetaria y 1,3 millones de personas salieron de condición de pobreza extrema. Una realidad muy Factfulness, pues la percepción de la gente y el discurso político de esta coyuntura amplifican que la pobreza está ganando la batalla y no es la realidad. Para explicar esa paradoja, hay que echar mano a lo que está sucediendo con la inflación, que sigue disparada, en especial lo que tiene que ver con los alimentos, que alcanza el 25% sin remedio a la vista. Cuando al horrible de los 14 millones de hogares no le alcanza el dinero para hacer mercado por la variación de los precios que padecen el mundo entero, automáticamente dice que está más pobre y la sensación se propaga. Son dos realidades que deben sincronizarse y sensibilizar a las personas que no obedecen al mismo fenómeno, mientras que la reducción de la pobreza monetaria es una realidad que está rompiendo un problema crónico, la inflación o el elevado costo de vida puede ser coyuntural y en unas ocho semanas la realidad puede ser muy distinta.

Para Fedesarrollo, la pobreza monetaria rural se redujo 2,2 puntos porcentuales durante el año pasado, basado en “el cálculo de la línea de pobreza rural, que desde 2019 se hace con base en la evolución del Índice de Precios al Consumidor de cinco ciudades del suroriente del país con 140.000 habitantes, lo que ha cambiado para bien (…) contrario a lo que sugieren las cifras oficiales que hablan de un aumento de la pobreza rural en ese mismo periodo”. A los ojos de los expertos, un aumento de la pobreza rural durante el año pasado va en contravía del crecimiento de la agricultura, que avanzó 2,4%, lo cual está reflejado en la ocupación en el agro de 162.000 empleos. Además, hubo un aumento de los ingresos laborales de 10,8% nominal. No se puede desconocer que casi 20 millones de personas viven con mucho menos de un salario mínimo, unos $354.031 al mes, y que otros dos millones con pocos $161.099, ingresos que hablan del problema de la pobreza monetaria, a lo cual el Gobierno Nacional le ha salido al camino al aumentar el Ingreso Solidario correspondiente a mayo y junio en $200.000 mensuales, un subsidio que ayudará a no dejar caer el consumo como pilar del crecimiento económico, pero que, ante todo, permitirá a las personas reponerse luego de dos años de pandemia.

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