adelanto del nuevo y polémico libro de jaime duran barba

adelanto del nuevo y polémico libro de jaime duran barba

El consultor ecuatoriano y exasesor del gobierno de Mauricio Macri, Jaime Duran Barba, publicará el libro La nueva sociedad. Poder femenino, electores impredecibles y transformación tecnológica. De la transformacion al caos, en coautoría con Santiago Nieto. Estará disponible en el país desde mayo. A continuación, algunos de los párrafos más destacados.

El reino de lo efímero

El niño se acostumbra a vivir en una realidad fugaz, que cambia todo el tiempo, que normalmente incorpora nuevos elementos.

Esto es de alguna manera subversivo porque lo que aprende debilita la autoridad paterna. Los maestros “saben más” que sus padres biológicos y le transmiten conocimientos que cuestionan el monopolio del saber y la autoridad absoluta de los progenitores.

El padre del pasado, dueño de la verdad, dio paso a un padre que es autoridad más horizontal. En nuestra infancia, cuando no sabíamos algo, se lo preguntábamos a nuestro padre y aceptábamos lo que él decía como verdad. Actualmente, cuando el nieto hace una pregunta al abuelo, chequea la información con un dios omnipresente. Toma el teléfono, se conecta con Google y dice: “No es así, abuelo, Google dice tal cosa”.

Esa ruptura de la autoridad es más grave entre los niños de estratos populares, cuyos padres son todavía menos informados mujer: la feminización de occidente 33 que los maestros de la escuela. En las comunidades rurales dirigidas hasta hace poco por consejos de ancianos, los jóvenes irreverentes explican, teléfono en mano, cómo se producen las lluvias, sin fórmulas mágicas o religiosas.

A partir de 2007 la red se aceleró y las distancias se agudizaron.

Comparando encuestas aplicadas en varios países en 2018, apreciamos cómo han cambiado las actitudes de los latinoamericanos en una década. Ciertos referencias, como sacerdotes, intelectuales, padres y maestros, perdieron autoridad por el imperio del dios de bolsillo y la creación de comunidades horizontales unidas por intereses comunes. La crisis de la familia como transmisora ​​de valores se debilitó también por la cantidad de información que existe en la red, que se encuentra al alcance de cualquier niño, que genera conversaciones que nunca tuvimos en nuestra infancia.

Jean Baudrillard, en El sistema de los objetos, dice que las cosas que nos rodean revelan nuestros valores y cómo nos ubicamos en la realidad. Vivimos hoy “el imperio de lo efímero”. En la sociedad actual las relaciones con las personas son tan efímeras como las que tenemos con los objetos. Los padres no compran a su hijo una máquina de escribir Remington para que dure toda la vida como hacían los antiguos, sino computadoras que pronto irán a la basura. La ropa, el carro, la casa, los textos de la pantalla, todo lo que usamos es efímero y se desecha en cuanto deja de ser útil. Esto es más vertiginoso en una sociedad en la que el progreso crece a una velocidad exponencial.

La nueva sociedad

Otro tanto ocurre con las relaciones de pareja que, a veces, no tienen en su horizonte al matrimonio, dejando obsoleta la discusión sobre el divorcio. Si la relación con las personas y las cosas que nos rodean es tan efímera, ¿por qué los electores habrían de mantener relaciones permanentes con una ideología o con un partido?

¿No sería lógico que en ese ámbito tengan la misma liviandad con la que se desenvuelven en todo lo que hacen?

El nuevo elector, socializado de esa manera, no tiende a buscar valores permanentes. En el siglo pasado se respetó la autenticidad del militante consecuente que nunca cambió de ideología y acabó en la miseria. César Vallejo, el gran poeta peruano, fue un modelo ético muriendo de hambre en París porque “se desayunaba con comunismo”.

Actualmente la gente no admira al que muere de hambre o al pobre porque es pobre. Si alguien asume la actitud de Vallejo puede encerrarlo en una casa de enfermos mentales. Quienes predican la pobreza lo hacen apoltronados en palacios rodeados de todos los lujos. La gente común admira al que tiene éxito, aunque en el camino haya cambiado su forma de pensar las veces que han sido necesarias.

Nuestra sociedad lúdica rechaza el sufrimiento. No se admiran a los que padecen, sino a los que gozan de la vida. Incluso, cuando los jóvenes católicos organizan procesiones o hacen encuentros en el Vaticano, unen la piedad con la búsqueda de placer. En las grandes peregrinaciones los chicos rezan, pero también buscan novias, bailan y tienen ocasión de practicar sexo. Actualmente es raro que alguien se azote o use cilicios.

[…]

Jaime Duran Barba.  Foto Marcelo Carroll

Jaime Duran Barba. Foto Marcelo Carroll

La nueva familia y el votante

Las relaciones de autoridad cambiaron en la familia. El trato de los niños con el padre tiende a ser horizontal. De la época en que los mayores tuteaban a sus hijos y ellos los utilizaban con un cariñoso pero distante “usted”, hemos pasado a un trato casi de camaradas.

El padre tiende a ser un compañero, un amigo. Su autoridad absoluta, propia de la sociedad machista, ha sido reemplazada por formas más democráticas.

Pasamos de una sociedad en la que el padre era el dueño del poder, otra en la que cogobierna con la madre, y los hijos participan de una democracia limitada al grito de “los niños tenemos derechos”. Si hace cincuenta años decíamos lo mismo en la escuela, la familia o la iglesia, nos habrían enseñado que no era así con una patada en salva sea la parte. En ese entonces, padres y maestros repetían la máxima “la letra con sangre entra”. Actualmente, si un padre o un maestro golpea a los niños, pueden terminar con el consejero o en la estación de policía.

Aprendemos las relaciones de autoridad en la infancia. Proyectamos la imagen del padre en otros entornos y así se determina la forma en que nos vinculamos con el poder y las autoridades. El tránsito del padre omnipotente e incuestionado al padre “amigo y camarada” tiene consecuencias en las conductas del elector.

Existe una consecuencia entre la violencia familiar y la opción política. El castigo físico a los hijos, tan común hace cincuenta años, es ahora mal visto y tiende a desaparecer. La legislación de muchos países lo castiga como delito. El padre de familia que arregló las cosas con dos correazos parece un salvaje.

Otro tanto ocurre con el marido que golpeaba a la pareja y en la sociedad machista parecía un “hombre con autoridad”. Ahora sufre un rechazo masivo, es visto con desprecio y si actúa de esta manera lo niega avergonzado. Todavía no alcanzamos la época en que la mujer que golpea a un hombre sea mal vista, pero la sociedad va hacia el rechazo a la violencia familiar.

[…]

Jaime Duran Barba y Santiago Nieto.  Gentileza PRH

Jaime Duran Barba y Santiago Nieto. Gentileza PRH

La feminizacion de la sociedad y de la politica

Changeron los roles de la mujer en la sociedad y en la política. En Occidente generalmente se acepta que las mujeres tienen iguales derechos que los hombres y deben tener las mismas oportunidades.

En esto, Occidente dio un paso adelante en la evolución y se puso sobre otras culturas a la vanguardia de la igualdad de género.

[…]

La participación de la mujer cambió la política en todos sus aspectos y la enriqueció con nuevas perspectivas. Vivimos un proceso de feminización del mundo occidental. Los valores machistas pierden espacio todo el tiempo, se tiende a respetar la igualdad de género y la gente “civilizada” rechaza la violencia. Pierde prestigio el macho violento y primitivo y aparece una nueva definición de la masculinidad.

Antes fue prestigioso ser cazador, hoy es prestigioso ser ecologista.

Se debilitaron los prejuicios en contra de los homosexuales, y también cambió la apariencia física de los heterosexuales. En la moda metrosexual los rasgos feminoides en la vestimenta y el aspecto físico de los hombres no significa que sienta atracción por personas del mismo sexo; son otra forma de afirmar la heterosexualidad. Los hombres actuales se bañan con frecuencia, tratan de no oler mal, van al gimnasio, se pintan el pelo, utilizan cremas de belleza, se hacen cirugías estéticas. Tratan de ser “hermosos”. Algunas personas con mentalidad arcaica se burlan de estas prácticas, impensables hasta hace pocos años, cuando la sociedad rendía culto al macho brutal, al hombre que “cuanto más oso, más hermoso”.

Román Gubern, en El eros electrónico, dice que las hembras del pasado buscan machos fuertes, de aspecto desagradable, para que asusten a los extraños y protejan a sus hijos. Actualmente hombres y mujeres dialogamos, compartimos la crianza de los niños y las tareas de la casa. Es preferible que los hombres tengan rostros menos desagradables porque “en la especie humana actual, la crianza de los niños depende del cuidado que les prestan tanto el padre como la madre. Para colaborar con su crianza el padre del siglo XXI necesita desarrollar y expresar sentimientos como la ternura y el afecto”. Gubern afirma que estas características son “definidoras contemporáneas del rol de buen padre, reforzadas con un rostro masculino con rasgos delicados”.

Las mujeres se incorporan plenamente a la política, enriqueciéndose con sus puntos de vista y nuevas percepciones de la realidad, distintas de las masculinas. Hizo crisis la madre conservadora, sometida al padre, sumida en la ignorancia, que transmitía valores tradicionales a los hijos. Hasta del siglo pasado se creyó que principios era de mal gusto que la mujer se cultivaba. Se pensaba, como todavía ocurre en otras culturas, que la sofisticación intelectual podría conducirla al “desorden” sexual.

La salida de la mujer del ámbito familiar amplía sus horizontes y la hace menos conservadora. Las madres contemporáneas son más abiertas a ideas y valores que los hijos adquieren fuera de la familia, algunos de los cuales chocan con valores tradicionales.

*Fragmento del libro «La nueva sociedad», de Jaime Durán Barba y Santiago Nieto.

Fuente

¿Te gusto el artículo? Compártelo

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Publicaciones Relacionadas