Los libros y la fábrica de sueños

Los libros y la fábrica de sueños

Todos los que de una u otra forma hemos mantenido intacta nuestra curiosidad por desentrañar la compleja estructura que envuelve el fenómeno cinematográfico no solo nos hemos limitado a acudir compulsivamente a las salas de proyección para devorar sin medida metros y más metros de celuloide y consumir, a continuación, innumerables horas de animada tertulia con los cinéfilos más infatigables y combativos de nuestro entorno, sino a explorar también las huellas que en el ámbito de la teoría y del pensamiento crítico han dejado los sesudos estudios de escritores y escritoras tan irremplazables en este terreno como, pongamos por caso, André Bazin, Lotte Eisner, Pio Baldelli, Christian Metz, Guido Aristarco, Siegfried Kracauer, Román Gubern, Adrian Martin, John Howard Lawson, Manuel Villegas López, Bela Balazs, David Bordwell, Molly Haskell, Noël Burch, Jonathan Rosenbaum, Alberto Elena, Galvano della Volpe, Alberto Abruzzese, Jean-Louis Comolli, Serge Toubiana, Catherine O´Brien, Andrew Sarris, Vicente Sánchez Biosca o Gilles Deleuze.

La lista, como se ve, podría resultar interminable si intentáramos, desde estas páginas, una aproximación exhaustiva a las numerosas voces autorizadas que han aportado clarividencia, densidad y apertura de miras al estudio sistemático del cine a lo largo de su historia.

En cualquier caso, y aunque citadas a vuela pluma, todas estas personalidades -y otras muchas- han contribuido a ensanchar el campo de la teoría en el ámbito histórico, ideológico, social y estético de un arte sometido a una dicotomía que arrastra prácticamente desde sus años fundacionales: su naturaleza estrictamente industrial, por un lado, y su condición de medio de expresión artístico que ha aspirado siempre a volar libremente por otro, es decir, mostrando sus herramientas más genuinas y empleando, en no pocos casos, premisas que buscan la confrontación y la polémica como fuente inagotable de entendimiento.

Era la fase iniciática de un intenso romance sin fecha de caducidad que nos ha mantenido atentos durante décadas a cualquier signo de cambio, y han sido muchos, que ha venido experimentando el lenguaje fílmico en todos sus aspectos desde que desapareció para siempre el desafortunado sobrenombre de «espectáculo de barraca» con el que se pretendió estigmatizar al cine en épocas pretéritas, hasta que el italiano Ricciotto Canudo, teórico avant la lettre y precursor por excelencia de la crítica cinematográfica, no dudó en calificarlo, a principios del siglo XX, como la séptima de las artes.

La curiosidad ilimitada que desencadenó en nuestra generación -la de los que hoy se acercan o superan el listón de los 70- el contacto con el universo de las películas y el anhelo indisimulado por ahondar cada vez más en las diversas capas de lectura que muchas de ellas apuntaban generó muy pronto la necesidad imperiosa de acercarnos al fenómeno desde otras perspectivas, desde una óptica analítica mucho más activa que la que nos permitía la mera percepción acrítica de imágenes en una sala oscura, permitiéndonos así afrontar el hecho fílmico en su integridad, cotejando ideas, reflexiones y teorías, sin la mediación de ningún tipo de coartada moral, religiosa o ideológica que nos pudiera conducir a la indeseada jibarización de un asunto tan complejo.

Así pues, el rumbo que tomaron nuestras inquietudes al respecto nos conduciría inevitablemente al entorno de las revistas especializadas, donde el cine se convertía, casi exclusivamente, en materia de estudio desde posiciones en algunos casos contrapuestas y, en otros, profundamente reveladoras, pero siempre con un mismo objetivo compartido: explorar la profunda trastienda que se agitaba bajo el carrusel de imágenes que contemplábamos en las pantallas; descifrar, en resumidas cuentas, las claves necesarias para la comprensión de un lenguaje dotado de sus propias reglas y de sus propios recursos expresivos.

Llegados a este punto creo pertinente destacar el hecho, paradójico sin duda, de que, en aquellos tiempos, bien entrada la década de los años 60, con el aparato censor de la dictadura todavía perfectamente engrasado, el número de publicaciones especializadas en España superaba con creces al que se registra en la actualidad. Cabeceras como Film Ideal, Cinema Universitario, Cinestudio, Griffith, Nuestro Cine, La Mirada o A contracampo constituyen solo una simple muestra del nivel de autoexigencia y de rigor que presidía este sector minoritario de nuestra cultura en otros tiempos. En la actualidad, en cambio, solo conservan ese prurito editorial dos revistas de auténtico calado entre la comunidad cinéfila nacional desde su aparición en el mercado: Caimán, cuadernos de Cine y Dirigido por.

La primera abanderando la causa del cine independiente desde hace tres lustros, inspirada, en su primera etapa especialmente, en la mítica Cahiers du cinéma, y la segunda, la más veterana, con 50 años de recorrido ininterrumpido, consagrada fundamentalmente a la difusión y a la crítica del cine de autor. Desde sus peculiares puntos de vista, las citadas cabeceras pretendían, en mayor o menor medida, ocupar un espacio que otras muchas publicaciones de contenidos más ligeros y escapistas no estaban muy dispuestas a transitar.

Pues bien, el siguiente paso en nuestro infatigable proceso de adaptación a las modernas teorías sería el abordaje a la copiosa cosecha bibliográfica existente sobre el tema, muchos de cuyos más importantes títulos quedan reflejados en los distintos listados que completan este reportaje donde personalidades de incuestionable peso intelectual en las islas y fuera de ellas dejan constancia de sus preferencias en este campo desde puntos de vista muy diversos, aunque igualmente sugestivos.

Desde posiciones estrictamente marxistas, hasta planteamientos enfocados hacia el más puro formalismo, pasando por textos de corte historicista, semiológico o de matriz marcadamente católica, llegaban a nuestras manos decenas de volúmenes que en mayor o menor medida excitaban nuestra curiosidad en torno a los fundamentos que impulsan el mundo de la comunicación en el ámbito audiovisual. Desde el básico e irrepetible ¿Qué es el cine? (Rialp, 2008), del maestro André Bazin, hasta el imprescindible Mutaciones del cine contemporáneo (errata naturae, 2010), de Jonathan Rosenbaum y Adrian Martin, pasando por textos tan esenciales como Historia de las teorías cinematográficas (Lumen, 1968), de Guido Aristarco o De Caligari a Hitler. Una historia psicológica del cine alemán (Paidós, 1985), de Siegfried Kracauer, los buenos libros de cine han cumplido, y siguen cumpliendo, con la misión para la que fueron concebidos, que no es otra que la de ahondar en la naturaleza de un lenguaje cuya influencia en nuestra civilización es cada vez más creciente, real y determinante.

Los faros teóricos del cine 

Una decena de expertos y expertas en el arte cinematográfico glosan sus lecturas y autores de referencia en el ámbito del cine

Isabel Castells 

Directora del Aula de Lengua de la Universidad de La Laguna

Como filóloga cinéfila o espectadora que da clases de literatura, disfruto mucho de los viajes de ida y vuelta entre la página y la pantalla. Me interesan los escritores que filman, los directores que escriben, los guionistas que crean un texto valioso en sí mismo. Buñuel y Lorca hacen cine y también poesía; Gómez de la Serna construye una inmensa greguería sobre Hollywood; Fernán Gómez ilumina tanto con sus películas como en sus novelas la España mustia de posguerra; Paul Auster y Woody Allen deambulan incesantemente entre los vasos comunicantes de la imagen y la palabra; Paz Alicia Garciadiego escribe literatura con mayúsculas; las Memorias de Buñuel y Fernán Gómez son historia viva del atropellado siglo XX y, por último, el libro de Balló, Pérez y Jordá ilustra cómo los temas eternos transitan y fluyen en diferentes lenguajes. 

  • – Luis Buñuel: Mi último suspiro. Memorias (Plaza y Janés, 1987)
  • – Luis Buñuel: Obra literaria reunida (Cátedra, 2022)
  • – Ramón Gómez de la Serna: Cinelandia (Valdemar, 1995)
  • – Federico García Lorca: Viaje a la luna (Pre-textos, 1994)
  • – Fernando Fernán Gómez: El viaje a ninguna parte (Cátedra, 1986)
  • – Fernando Fernán Gómez: El tiempo amarillo. Memorias. 1921-1997.  (Capitán Swing, 1015) 
  • – Paul Auster: El libro de las ilusiones (Anagrama, 2003)
  • – Woody Allen: Cómo acabar de una vez con la cultura (Tusquets, 1974)
  • – Paz Alicia Garciadiego: La mujer del puerto (guion). Monográfico de la Revista Viridiana (1997) sobre La mujer del puerto, de Arturo Ripstein. Nº 14
  • – Jordi Balló, Xavier Pérez, Joaquín Jordá: La semilla inmortal. Los argumentos universales del cine (Anagrama, 2007) 

Aurelio Carnero 

Director y productor 

Mi criterio de selección revela que soy un hijo de las cinematografías europeas y estadounidenses. He destacado a un conjunto de directores, representantes indiscutibles del arte cinematográfico con mayúsculas, como Renoir, Bergman, Berlanga, Fellini, Lang y Eisenstein, paladines al mismo tiempo de las grandes corrientes nacionales del viejo continente. Hitchcock (de la mano de Truffaut, máximo referente de la nouvelle vague) es el puente que me conduce al sistema de producción clásico de Hollywood y a las nuevas generaciones surgidas a finales de los 60. No he olvidado, naturalmente, mi faceta de cineasta, citando un texto clásico de la técnica del montaje, escrito por uno de los grandes referentes del free cinéma británico. 

  • – André Bazin: Jean Renoir (Artiach Editores, 1973)
  • – Ingmar Bergman: Imágenes (Tusquets, 2001)
  • – Miguel Ángel Villena: Berlanga (Tusquets, 2021)
  • – Chris Weigand: Federico Fellini. El mago de los sueños (Ed. Taschen, 2003)
  • – Lotte H. Eisner: Fritz Lang (Hachette Book, 1986)
  • – Vladimir Nizhny: Lecciones de cine de Eisenstein (Seix Barral, 1964)
  • – François Truffaut: El cine según Hitchcock (Alianza Editorial, 1974)
  • – David Bordwell, James Staiger, Kristin Thompson: El cine clásico de Hollywood. Estilo cinematográfico y modo de producción hasta 1960 (Paidós Ibérica, 1977)
  • – Peter Biskind: Moteros tranquilos, toros salvajes. La generación que Cambió Hollywood (Anagrama, 2008)
  • – Karel Reisz: Técnica del montaje cinematográfico (Ed. Plot, 1953)

Jara Yáñez  

Crítica. Directora de Caimán Cuadernos de Cine. Crítica  

He dejado fuera de este listado a los autores que supusieron un primer y más esencial contacto con la teoría cinematográfica (Bazin, Deleuze, Aumont, Burch…) para reflejar otras lecturas posteriores, quizá más transversales, menos ordenadas y dispares, que me permitieron, sin embargo, conectar por un lado con la necesidad de introducir la perspectiva de género en mi análisis de las imágenes y, por otra, con la necesidad de pensar el cine como expresión artística siempre en relación con sus compañeras la literatura, la música, el videoclip o la pintura.

  • – Bell Hooks: Enseñar pensamiento crítico (Rayo Verde Editorial, 2022)
  • – Virginia Woolf: Una habitación propia (Planeta, 2021)
  • – Laura Mulvey: Placer visual y cine narrativo (Centro de Semiótica y Teoría del Espectáculo. Documentos de trabajo Eutopías 2ª época, 1988)
  • – Annette Kuhn: Cine de mujeres. Feminismo y Cine (Cátedra, 1991)
  • – Serge Daney: Perseverancia (Sangrila, 2015)
  • – Alain Bergala: La hipótesis del cine. Pequeño tratado sobre la transmisión del cine en la escuela y fuera de ella (Laertes Editorial, 2007)
  • – Bill Nichols: La representación de la realidad (Paidós, 1997)
  • – Roland Barthes: La cámara lúcida (Planeta, 2020)
  • – Francesco Casetti: Teorías del cine (Cátedra, 1993)
  • – Joaquín Romaguera i Ramió, Homero Alsina Thevenet (eds.) : Textos y manifiestos del cine (Cátedra, 1998)

Jorge Gorostiza 

Escritor y arquitecto. Ex director de Filmoteca Canaria 

Es muy complicado hacer una lista con los mejores libros de cine, como lo es escoger las películas más interesantes filmadas en un periodo de tiempo, y mucho más ordenarlos según su importancia. Siempre me han atraído las ideas de los cineastas, ya sean narradas por ellos mismos, como Buñuel y Almendros, o a través de otros, como Truffaut y Bogdanovich -también cineastas- aun sabiendo que muchas veces no cuentan la verdad. Otros autores analizan a directores, Berriatúa, o una película, Pirro. Pero los más impresionantes son aquellos ensayistas que sorprenden abriendo caminos como el colectivo coordinado por Rosenbaum y Martin, Quintana, Aumont y los Affron.

  • – François Truffaut: Hitchcock Truffaut. El Cine según Hitchcock: edición definitiva (Akal, 1991)
  • – Néstor Almendros: Días de una cámara (Seix Barral, 1991)
  • – Luis Buñuel: Mi último suspiro (Plaza y Janés, 1982)
  • – Jonathan Rosenbaum, Adrian Martin (coord..): Mutaciones del cine contemporáneo (errata naturae, 2010)
  • – Luciano Berriatúa: Los proverbios chinos de FW Murnau (Filmoteca Española, 1991)
  • – Ugo Pirro: Celuloide (Libertarias, 1990)
  • – Peter Bogdanovich: Ciudadano Welles (Grijalbo, 1994)
  • – Ángel Quintana: Después del cine: imagen y realidad en el cine digital (Acantilado, 2011)
  • – Jacques Aumont: La imagen (Paidós, 1992)
  • – Charles Affron y Mireia Jona Affron: Sets in Motion: Art Direction and Film Narrative (Rutgers University Press, 1995)

Luis Miranda

Escritor. Director del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria 

Si esta selección se ve algo académica, será porque mi cinefilia es un entusiasmo metódico. Me gustan la crítica como estética práctica, la teoría como historia estética, y la historia como teoría sensata. Aclaro el criterio de selección en orden númerico. 10: mi primer libro de cine, lleno de fotogramas fascinantes. 9: la obra maestra de mi maestro, que trata a su vez sobre un maestro, 8: el libro coral que pide levantar el dedo para unirse. Del 7 al 3: los hitos de mi obsesión por analizar formas y figuras. 2: el libro más bello. 1: el libro más sabio.

  • – André Bazin: ¿Qué es el cine? (Rialp, 1975) (1958/1962)
  • – Serge Daney: Perseverancia (El Amante, 1998. Argentina) Edición española: Perseverancia. Entrevista con Serge Toubiana (Sangrila, 2015)
  • – Gilles Deleuze: La imagen-movimiento. Estudios sobre cine I y La imagen-tiempo. Estudios sobre cine ll (Paidós 1982-1983/1980-81)
  • – Noël Burch: To the Distant Observer. Form and Meaning in the Japanese Cinema (University of California Press Berkeley and Los Angeles, 1979)
  • – David Bordwell: La narración en el cine de ficción (Paidós, 1985/1996)
  • – Robert Bresson: Notas sobre el cinematógrafo (Árdora Exprés, 1997/1975)
  • – Paul Schrader: El estilo trascendental. Ozu, Bresson, Dreyer (JC Ediciones, 1973)
  • – Jonathan Rosembaum, Adrian Martin (coord.) : Mutaciones del cine contemporáneo (Errata Naturae. 2010)
  • – Alberto Elena: Abbas Kiarostami (Cátedra, 2002)
  • – René Jeanne y Charles Ford: Historia ilustrada del cine -3 vols-, (Alianza Editorial, 1984/1966) 

Jesús Palacios  

Escritor y crítico 

Por desgracia, cuando yo era niño, en mi casa no había libros de fontanería o carpintería, lo que quizá hubiera guiado mis pasos en una dirección más práctica, lucrativa y con futuro, pero sí revistas de cine y hasta más de un libro al respecto. A partir de ahí, me convertí no solo en espectador, vicio perdonable, sino en lector de literatura de y sobre cine, vicio perverso, hasta el punto de querer yo también aportar mis propias reflexiones e ideas sobre el arte por excelencia del siglo XX, antes de saber que vería su agonía en el XXI. Estos son diez libros que -aparte de las enciclopedias de Salvat y Planeta, que devoré ávidamente-, sin ser necesariamente los que más me gustan o considero mejores, ni aparecer en orden alguno de preferencia, me indujeron al pecado, formando y deformando mi visión del cine como espectador, crítico, historiador, divulgador y finalmente críptico cinematográfico. Que el cielo los juzgue.

  • – Noël Burch: Praxis del cine. (Fundamentos, 1970)
  • – Luis Gasca: Cine y ciencia ficción. 1896/1973. (Planeta, 1975)
  • – Antonin Artaud: El cine (Alianza Editorial, 1973)
  • – Kenneth Anger: Hollywood Babilonia. dos vols (Tusquets, 1985-1986)
  • – Siegfried Kracauer: De Caligari a Hitler (Paidós, 1985)
  • – Josef Von Sternberg: Cine y realidad. Fun in a Chinese Laundry (Film Ideal, 1970)
  • – Juan Antonio Ramírez: La arquitectura en el cine (Herman Blume, 1986)
  • – Michael J. Weldon: The Psychotronic Encyclopedia of Film (Plexus, 1989)
  • – Vachel Lindsay: El arte de la imagen en movimiento (Ayuntamiento de Oviedo, 1995)
  • – Walter Murch: En el momento del parpadeo (Ocho y medio, 2003)

Antonio Weinrichter  

Escritor y crítico 

No distingo entre textos de teoría, crítica o Historia. El criterio es de uso: estos son mis libros más leídos y subrayados, aquellos a los que más retorno. La empatía con una práctica en concreto brilla en los tres primeros; la empatía con todo el cine y el análisis combinado con le plaisir du texte comparecen en los cuatro siguientes (aunque JLG siempre hace bande à part). Los últimos tres fueron hitos para mí. Cito por las ediciones que manejo.

(Algunos finalistas: el Hitchcock de Truffaut; The Silent Clowns, de Walter Kerr; el Film Genre Reader, de Barry Grant; el libro japonés de Burch; el Ford de Tag Gallagher…).

  • – James Harvey: Romantic Comedy in Hollywood from Lubitsch to Sturges (Alfred a Knopf Inc., 1987)
  • – James Peterson: Dreams of Chaos, Visions of Order. Understanding the American Avant-garde Cinema (Wayne State University Press, 1994)
  • – Jean-Louis Comolli: Ver y poder (Aurelia Rivera, Buenos Aires, 2007)
  • – André Bazin: ¿Qué es el cine? (Rialp, 1975/ 1958/1962)
  • – Serge Daney: Cine, arte del presente (Santiago Arcos, Buenos Aires, 2004)
  • – Robin Wood: Personal Views. Explorations in Film (Gordon Fraser, Londres, 1976)
  • – Jean-Luc Godard: Jean-Luc Godard par Jean-Luc Godard (Edic. def. Cahiers, 1998/ Barral Editores, 1971)
  • – Noël Burch: Praxis del cine (Fundamentos, 1970)
  • – Bill Nichols: Movies and Methods. An Anthology (University of California Press, 1976)
  • – David Bordwell: Narration In The Fiction Film (Routledge, 1985)

Carlos F. Heredero 

Historiador y crítico. Director editorial de Caimán Cuadernos de Cine 

Esto no es canon de libros de cine. Es solo una selección muy pequeña (obligada por la restricción de diez títulos) de textos que han tenido una influencia decisiva sobre mí en diferentes etapas de mi formación y de mi trabajo como historiador y como crítico. Hay cuatro libros escritos por cineastas (Bresson, Rohmer, Truffaut, Walsh), de obvio y marcado predominio francés y, más aún, explícitamente cahierista. Cuatro textos teóricos, de análisis y crítica, que son referencias fundamentales (Bazin, Burch, Farber, Lenne) y dos estudios sobre tantos directores (Ford y Hawks, que si forman parte de mi canon particular), escritos por dos de los críticos que más huella me han dejado (Wood y Gallagher).

  • – Robert Bresson: Notas sobre el cinematógrafo (Árdora Exprés, 1997/1975)
  • – Éric Rohmer: El gusto por la belleza (Paidós, 2000)
  • – François Truffaut: Hitchcock Truffaut. El Cine según Hitchcock. Edición definitiva (Akal, 1991)
  • – Raoul Walsh: La vida de un hombre, la época dorada de Hollywood (Grijalbo, 1982)
  • – André Bazin: ¿Qué es el cine? (Rialp, 1975/1958/1962)
  • – Noël Burch: El tragaluz del infinito (Cátedra, 2006)
  • – Gérard Lenne: El cine «fantástico» y sus mitologías (Editorial Anagrama, 1974)
  • – Robin Wood: Howard Hawks (JC Clementine, 1982/ 2005)
  • – Tag Gallagher: John Ford. El hombre y su cine (Akal, 2009)
  • – Manny Farber: Escritos fundamentales (Monte Hermoso Ediciones, 2021).  

Fuente

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