El santuario de la Hoz, un cañón digno de un western

El santuario de la Hoz, un cañón digno de un western

Si uno es pastor y se le descarría una cabeza de ganado, puede tener la sospecha de que donde la encontrar puede haber milagro. Al menos así sucede en centenares de leyendas que suelen explicar la aparición de imágenes de la Virgen. Ocurre también en el santuario de la Hoz, en la provincia de guadalajara (Castilla-La Mancha). Y, como marca los temas, por más que se trasladara la estatuilla a la iglesia más próxima, esta volvía a aparecer en su emplazamiento, por lo que no hubo más remedio que levantar un oratorio.

El complejo de la Virgen de la Hoz, pese a su origen manido, no puede ser más original. Se encuentra situado en el interior de un desfiladero portentoso del Alto Tajo, de hecho formando parte del parque natural que lleva ese nombre.

Barranco de la Hoz, Guadalajara

Barranco de la Hoz, Guadalajara

José Felipe Ortega vía Wikimedia Commons

La iglesia es bonita por si misma. Los edificios monásticos son armónicos, con una arquitectura de piedra que se mimetiza bien con el paisaje. En la decoración, unos canes cerberos que ejercen de fieros porteros. Y tras el altar, unas contorneadas columnas salomónicas escoltando a la imagen de la madre de Dios y dando porte a un retablo románico.

El santuario reclama un paseíto, sobre todo para admirar dónde está colocado: al pie de unos monolitos de piedra arenisca roja que han sido excavados por el río Gallo, el viento y la lluvia. La piedra de este paraje tiene cerca de 200 millones de años de edad, y los agentes meteorológicos han tenido tiempo para dibujar bellas esculturas naturales.

barranco de la hoz

La piedra de este paraje tiene cerca de 200 millones de años de edad

Es difícil resistirse a la llamada del sendero escalonado –muy empinado– que lleva a los miradores del barranco. La mayoría de los visitantes no se aventuran más allá del primero. El caminante está separado del corte vertical por una barandilla hecha con clavos enormes y una cadena. Tienen un impacto visual muy pequeño en el paisaje pero fortalecen una sensación de seguridad enorme, sobre todo teniendo en cuenta que cuando se llega a lo alto de la roca el paraje es vertiginoso, pesadilla de acrofóbicos. La panorámica que se obtiene del trabajo del río Gallo vale la pena el padecimiento. Abajo, como una maqueta de tren, los tejados del santuario.

Los senderistas más pertinaces todavía avanzan hasta los dos siguientes miradores, y así dejan atrás a la mayoría de compañeros de camino. Hay una ruta bien señalizada como sendero local (SPG-15) que lleva hasta la localidad de Corduente. Son nueve kilómetros entre ida y vuelta de terreno sencillo por la configuración de la roca, sin aristas y fácil de pisar. Pero algunas cuestan exigir estar en forma, se salvan casi 200 metros de desnivel en la primera media hora y en total hay 400 escalones tallados en la pared. Los aficionados a la geología disfrutarán con los pequeños paneles informativos que llaman la atención sobre algunos aspectos de la historia en piedra que cuenta este desfiladero y que se hallan situados en puntos estratégicos.

Mirador del barranco excavado por el río Gallo

Mirador del barranco excavado por el río Gallo

Getty Images/iStockphoto

La cuarcita roja de los monolitos tallados por el agua destaca vivamente con el bosque de pinos que puebla cualquier rincón donde haya tierra fértil. En algunos puntos uno pretenderá encontrarse entre las chimeneas de hadas capadocias, pues el paisaje es muy similar. El asfalto de la carretera GU-958, que discurre por la parte baja del desfiladero, aparece de tanto en tanto entre las panorámicas si se mira hacia el río. Si se levanta la vista lo más habitual es encontrar docenas de buitres leonados trazando círculos oteando en busca de comida. El parque natural del Alto Tajo es de gran riqueza biológica, pero en este terreno tan escabroso los encuentros con la fauna son escasos. Hay que estar atento para dar con el águila real, casi siempre moviéndose en pareja.

Para penetrar en el barranco de la Hoz la localidad con servicios –e información sobre las rutas posibles– es Corduente. Si se desea una base algo mayor y también monumental, lo mejor será vivir en Molina de Aragón.

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