Así se escriben los haikus, los poemas japoneses para liberar la mente y vivir el momento

Así se escriben los haikus, los poemas japoneses para liberar la mente y vivir el momento

Los haikus son piezas breves que apelan a la espontaneidad. El arte de saber vivir el presente y conectar la naturaleza y aquello que nos rodea para comprendernos a nosotros mismos. Vivimos en el ego, con sus planes y agendas, pero la realidad es cambiante y el campo rodeado se mueve en direcciones distintas a nuestro deseo. Escribir haikus nos enseña a percibir el presente y plasmarlo de una forma directa e inmediata.

Son muchas las definiciones de haiku, desde poema breve intenso, profundo, fresco, sugerente, evocador e íntimo a impresión inmediata de lo que uno percibe sin el filtro de la razón. Técnicamente es un poema de tres versos sin rima, de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente que se escribe desde la espontaneidad de lo que uno siente en comunión con el entorno. No manda la razón, ni la belleza de la prosa sino la captación del instante. En ese deseo de la filosofia Zen o el consciencia de vivir en el presente o la atención plena.

Haiku, piedra arrojada al estanque de la mente para disiparla o calmarla. Poema de tres versos en el que el todo lo pinchó es un instante en la eternidad.

Terapéutico

Escribir poemas zen nos enseña a encriptar la realidad ya liberar la mente

Escribir poemas zen, nos enseña a encriptar la realidad, desde una mente liberada que atiende a todo cuanto acontece sin mediar tiempo para la razón.

Expresión zen que habla de la inmediatez y el valor de percibir el momento presente. Un aprendizaje que nos cuesta y tenemos olvidado, pero que nos recuerda que todo lo que tenemos es la posibilidad de disfrutar de cuanto acontece.

Más allá de planes que generan expectativas, nos queda la aceptación de la inmediata. Quien se entrena en la escritura de poemas zen no sólo desarrolla su imaginación y comunicación sutil, sino la capacidad de percibir el presente. La percepción del espacio vacío y el silencio.

Paisaje desde las alturas de la montaña.

La naturaleza es la gran inspiración para los haikus, un alimento para lograr momentos zen

carme molist vidal

El gran poeta Matsuo Basho autor de Las sendas de Oku, decía que para componer un buen poema zen se utilizó de ver, oír, tocar, oler, gustar y sentir sin preconcepción ni prejuicio del ningún tipo. Hallar lo universal en lo interior de cada uno, y ser capaz de abrir el horizonte personal a la inmensidad que nos rodea.

Escribir poemas improvisados ​​despierta nuestra parte espiritual, el lenguaje simbólico y la magia de la intuición. No se trata de ser prisioneros de un patrón ni de la imposición de escribir bien, sino testimoniar la experiencia de contemplar la naturaleza y comunicar lo que esta nos transmite.

Cinco reglas para escribir un haiku

1

La métrica. Un haiku es un poema breve, generalmente de 17 sílabas dispuestas en tres versos de 5 / 7 / 5 sílabas. Normalmente, hay que ceñirse a esta métrica, pero se pueden hacer excepciones, sin sentir la imposición de que encaje estrictamente. Los tres versos sirven para contener la extensión y comprender que se trata de la exposición de una percepción inmediata y breve.

2

La naturaleza. Este es el tema principal que debe contener todo haiku. La naturaleza, la percepción, la atmósfera o la evocación de ella. El ser humano en su relación más profunda o fusión con la naturaleza es lo que da sentido a la poesía haiku. Quien escribe un haiku ama y comulga con la naturaleza.

3

Tiempo presente. Se escribe en presente, condensando un instante de eternidad. El haiku es el arte de la captación del instante. La realidad natural tal y como acontece. Sin interpretaciones rebuscadas que se salgan de la inmediatez. En ocasiones, esto puede llevar hasta la sorpresa.

4

El valor del detalle. Capacidad para describir la atmósfera de una forma precisa, simple y detallada. Pueden aparecer aromas, brillos, texturas y neblinas. El paisaje exterior proyecta el horizonte interior.

5

intimidad Un haiku es una reflexión personal e íntima que evoca soledad y cierta nostalgia o por qué no, entusiasmo o éxtasis. El espacio vacío es de suma importancia. El silencio habla y comunica.

La poesia zen parte del satori o percepción en el que uno percibe cuanto acontece y le rodea. Normalmente, se refiere a un fenómeno natural. El Zen como el Tao, considera al ser humano como parte de una inmensidad con la que ha perdido la relación.

La poesía deviene entonces una manera de conectar y expresar ese sentimiento profundo de comunión. Mística natural y depurada que no atiende tanto a la belleza formal sino a la autenticidad de la captación del instante.

Estrés urbano

Estos pequeños poemas son espacios de sanación de todos cuantos vivimos en la urbe

Tiempo presente y percepción inmediata del fenómeno natural. La poesía haiku es un entrenamiento para sintonizar con la profunda armonía de la naturaleza.

Una forma de creatividad expresada en poemas que son espacios de sanación de todos cuantos vivimos en la urbe. Anhelos reprimidos o apreciaciones reales de un paisaje que nos hablan de nosotros mismos. Un haiku puede contener el infinito en tres estrofas que esbozan la imagen de la eternidad.

La profundidad del ser y la naturaleza contenida en la sencillez y concisión de unas breves palabras. La magia del orden japonés más ancestral como recurso para depurar nuestra mente y atemperar el alma.

Sus grandes beneficios

1

Silenciar la mente. El poema no se piensa, se percibe la sensación de la atmósfera en armonía con la naturaleza. Uno contempla la montaña hasta convertirse en ella…Cada poema es una piedra arrojada al estanque de la mente.

2

La integración con el todo. Al escribir haikus, meditamos en espacios naturales en los que desarrollamos la capacidad de fundirnos con aquello que nos rodea. Aprendemos a establecer una atención plena sin mediación de la mente racional entre nosotros y el medio natural. Ver lo universal en la particularidad de un elemento.

3

Empatía e hiperlucidez. La percepción zen de los haikus establece una forma de empatía armoniosa y sencillamente lúcida, ajena a sofisticaciones y grandes elaboraciones mentales. Las cosas son como son o de la manera que las percibimos en el instante con una lucidez que con la práctica se va afinando. Aprende a contemplar la vida sin más.

4

Simplifica El arte de la concisión nos enseña a simplificar. Explicar la inmensidad desde el detalle.
Ser capaz de percibir lo esencial, despojándonos de lo superfluo es uno de los grandes beneficios de practicar la poesía haiku.

5

Escribir para conocerse. Un haiku expresa quien eres en cada momento porque en la captación del instante cada uno de nosotros es distinto. Describe algo que acontece sin tu participación ni manipulación, dejando de lado preocupaciones o ideas. Al dejar de lado a tu personaje principal con su mente pensante, aparecen otras partes de tu personalidad que podrían estar soterradas. Escribiendo haikus no sólo se percibe la naturaleza exterior desde la inmediata sino aquello que anida en tu interior.

Lee también

cinco poemas haikus

1

“Un viejo estanque,
Se zambulle una rana,
Ruido de agua.” Basho

2

“Se va el otoño,
Y escondido en la hierba,
Un arroyuelo.” Shirao

3

“Quemando leña
Escucho como llueve,
Tarde de otoño.” Ryookan

4

“Amanecer
Bruma del Monte Asama
Repta sobre la mesa.” Es un

5

“Hierba de estío:
Combate a los héroes,
Menos que un sueño.” Basho



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