De cómo volver la obra la realidad, según Alicia Herrero

De cómo volver la obra la realidad, según Alicia Herrero

La economía nos atraviesa. Se pueden tener miradas críticas, un poco más conservadoras o meramente descriptivas, pero los fenomenos de la economia estan alli para todos, universales y obligatorios. Como con casi todo, las diferencias se construyen a partir de las preguntas y las hipótesis de respuestas que damos sobre esa realidad más o menos inmutable.

Lo que alicia herrero hace en Algo(de)ritmos, instrumentos, tocar es intentar comprender mediante el gesto artistico. En la inteligencia de la imposibilidad de comprenderlo todo, elige una operación deconstructiva para mostrar otras interpretaciones y otras derivas del factum económico, presentando al espectador un recorrido armónico, casi musical, que mezcla la teoría económica, la historia del arte y la reflexión sobre el presente

El punto de partida de Herrero es un gráfico de flujos de dinero y de intereses, pero también de personas. El interés de la artista por explorar las relaciones posibles entre la estadistica cientifica y la estetica lleva ya un tiempo. Siendo una activa participante del grupo del Centro Cultural Rojas de la UBA, en 1997 exponen allí Mi botin, muestra en la que empieza su narrativa alrededor de un tema y un problema que no abandonó hasta el presente y que la llevó a exponer en nuestro país y en el extranjero. En el medio de este proceso creativo constante, ganó en 2019 el Premio Fortabat y, recientemente, en 2021, el premio a la trayectoria del Salón Nacional.

“Vanitas”, 2021-2022.  Pintura, madera, lienzo, acero.  175 x 200 x 9 cm.

“Vanitas”, 2021-2022. Pintura, madera, lienzo, acero. 175 x 200 x 9 cm.

Herrero parte de un trabajo científico de 2011, en el que Stefania Vitali, James B. Glattfelder y Stefano Battiston crearon una suerte de muestra gráfica de la interconexión de las corporaciones más poderosas del mundo, pero al mismo tiempo, el comportamiento intercambiable de personas con intereses y objetivos comunes.

De este estudio científico, Alicia Herrero extrae una obra magnífica en su enormidad y en su capacidad de generar y originar el resto de la muestra. “Movimiento para deshechizar un paisaje” es un acrílico sobre tela de casi tres metros por lado que la artista comenzó teniendo en cuenta las dimensiones de la sala de la galería Herlitzka + Faria y que –además de su valor estético propio–, tiene la importancia de desatar el nudo reflexivo de Herrero. En la obra, los diagramas y los flujos, las rectas y las curvas son elementos artísticos que hacen jugar al fondo con la forma ya la composicion con la paleta de colores, austera pero potente. Este trabajo original, pasada por el tamiz de los Rotoreliefs duchampianos deriva en cuadros donde las elipsis, los gráficos circulares, las estadísticas y las formas van deconstruyendo el entramado inicial para volverlo más complejo, asequible y real.

En el mismo proceso, Herrero va tomando otras formas de resolución y otros soportes. Los cuadros dan paso a los objetos y estos a las esculturas, que ganan el piso de la sala de la galería. Montadas sobre estructuras que se incorporan a la forma escultórica desde un interesante juego de vacíos y estructura, un gráfico circular se corporiza y toma relieve. El título, “Cotidianomía”, refuerza la idea de una economía inscripta en la experiencia diaria y constante de las personas. Otra escultura llama la atención del espectador por su vibración visual y por la adivinable dificultad de fabricación.

rte creado en base a un algoritmo del mundo de la economía y las finanzas.  “Cotidianomía”, 2021-2022.  Madera, pintura, acero.  42 x 120 x 75 cm.

rte creado en base a un algoritmo del mundo de la economía y las finanzas. “Cotidianomía”, 2021-2022. Madera, pintura, acero. 42 x 120 x 75 cm.

También montada sobre una estructura entre férrea y etérea, este díptico realizado en madera, pintado con esmalte al agua y pulido, presenta dos figuras conoidales, una abierta y otra cerrada. Se agrupan bajo el título “Vanitas”, lo que nos devuelve al universo de discusiones que sobrevuela permanentemente el cuerpo de obra de Herrero. La asociación de estas figuras fuertes con la idea de la fugacidad de la vida y los placeres frente a la inevitabilidad de la muerte que se expresaba en obras clásicas como bodegones y naturalezas muertas. La artista parece querer atrapar en esas piezas rotundamente contemporáneas una porción amplia de la historia del arte y condensarla en tiempo y espacio.

Otra “Vanitas” presentada por Herrero, también repleta de alusiones y metáforas visuales, se dispone sobre una de las paredes laterales de la sala. Es un trabajo importante, de dos metros por lado, en el que la artista resume casi la totalidad de su propuesta. El fondo amarillo es de una robustez implacable, casi industrial, y sobre él se dispone de una variedad matérica que incluye la madera, el acero y la tela. Una torta de datos se desploma sobre un costado como lo hace un paño en una naturaleza muerta, una figura de madera en un degradado negro se repite, una vez pintada y otra pegada sobre el lienzo. Los símbolos de la estadística y las métricas toman texturas y colores hasta llegar a completar una escena cargada de barroquismo y, al mismo tiempo, de un clasicismo inesperado y un poco sorprendente.

En definitiva, la musicalidad que propone Algo(de)ritmos, instrumentos, tocar no termina en los marcos de las obras o en los objetos. El signo estético se continúa en las paredes de la galería y tiene, además, un pequeño secreto que revelaremos. Parados sobre la pared más grande de la galería, mirando hacia la pared opuesta, si el espectador se sitúa precisamente en medio de la columna que parte en dos la visión de la sala, las obras sobre la pared arman una composición única de ocho piezas perfectamente ensambladas en los planos conceptuales y estéticos. Desde allí, la idea del friso adquiere volumen y las diferentes texturas forman en realidad una sola obra, una especie de línea de tiempo de la historia del arte, influenciada por la presencia de la economía y las estadísticas.

Una de las conversaciones más instaladas en el mundo del arte es la que discute sobre la posibilidad, recurrencia y eficacia de lo que llamamos artes sociales. En tiempos de la contemporaneidad del arte, este debate se ensanchó lo suficiente hasta casi perder su forma. La interpretación que nos presenta Alicia Herrero desde hace un tiempo es interesante: un arte comprometido con el estado de las cosas, pero que no se sostiene en soluciones morales o deterministas. A fin de cuentas, no es caer en un equívoco mirar la obra de Herrero como un hecho artístico no escindido, que toma la realidad para volverla obra.

Algo(de)ritmos… – Alicia Herreno

Lugar: Herlitzka + Faria, Libertad 1630.
Horario: lunes a viernes de 11:30 a 19.
Fecha: hasta el 24 de mayo de 2022.
Entrada: gratuita.

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