¿Qué hacemos con Mamá?

¿Qué hacemos con Mamá?

Las alas crecen fantasmagóricas en la espalda de una mujer mayor; son sospechas desmesurados, la señal de un deseo y una carencia. La imagen en la tapa de Veintisiete noches (Editorial Galerna) de Natalia Zito –basada en una idea de la autora– alude a una fantasía de la protagonista, escritora, artista plástica y mecenas –viuda de un acaudalado industrial farmacéutico–, quien en su vejez descubre una vida distinta en un entorno artístico y bohemio. A sus 89 años, encuentra un amante, tiene una vida sexual activa y, algo que alarma a sus hijas, la tienta la idea de casarse e invertir convertible en un proyecto cultural. “Si tengo que morir, lo haré con las alas puestas”, escribe en un cuento.

Narrada con el pulso firme de la crónica y la destreza literaria de la no ficción, Veintisiete noches reconstruye un caso que llegó a los tribunales y sacudió al ambiente artístico porteño entre 2005 y 2006: la internación compulsiva y el aislamiento de una mujer de 89 años bajo un diagnóstico de demencia y el juicio por insania iniciado por sus hijas.

La desaparición súbita de Sarah –nombre ficticio de Natalia Kohen– extrañó a sus amistades que no habían notado alteraciones en su conducta, descripta como excéntrica pero no patológica por su psiquiatra. “Desinhibición” y “prodigalidad” fueron rasgos sintomáticos destacados en el diagnóstico del famoso neurólogo que fácilmente la internación.

Sólo basta con seguir las pistas de esta novela en clave para revelar todos los nombres involucrados en el escándalo. Privada de visitas las veintisiete noches de internación, fue Sarah misma la que encontró durante la forma de avisar a sus amigos, quienes armaron una campaña de prensa denunciando lo que ella logró un “secuestro”. Una vez afuera, la anciana contraatacó en la Justicia: por daños y perjuicios, contra la clínica, y por la venta del laboratorio familiar, contra sus hijas.

Natalia Zito Foto: Juano Tesone

Natalia Zito Foto: Juano Tesone

Novelista probó, Natalia Zito maneja con destreza los hilos narrativos de esta no ficción, el suspenso, la verosimilitud en la construcción de los personajes. Pero, además, pone en juego su saber psicoanalítico para sopesar las actitudes de las hijas, de los profesionales y los presupuestos sobre los que basan sus diagnósticos. “Me pregunto hasta qué punto el ¿qué hicimos con mamá?no sólo en esta historia sino de miles de hijos e hijas, no es resultado de la naturalización de cierta lógica punitiva de la normalización que establece, por ejemplo, la caducidad de la sexualidad, especialmente femenina, especialmente si se trata de una mujer que ha tenido hijos.”

El personaje de Sarah se revela en todas sus matices, en su humor, su ironía y su egoísmo, en su firme voluntad de ser libre, persistencia en la que cifra Zito la clave de esta historia. Una historia que no solo exponen los mecanismos biopolíticos de la ciencia médica; lleva a cuestionar la trama de infinitos prejuicios que también cercan a la vejez. La figura tenaz de Sarah es el faro que señala que también allí puede haber vida y deseo.

Natalia Zito nació en Buenos Aires en 1977. Escritora y licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Airesen 2014 publicó agua del mismo caño (cuentos), que adaptó luego para teatro en la obra el momento desnudo. Desde 2004 dirige una pequeña escuela de posgrado para jóvenes graduados de psicología. Tiene formación actoral y participó de la película el cielo del centauro (2015), dirigida por Hugo Santiago.

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