Narcopolicía por 1.750 euros al mes

Narcopolicía por 1.750 euros al mes

José Manuel Cantos, a quien conocían como Titán, era el cabo de la policía local de Llinars del Vallès detenido por liderar una red de narcotraficantes de marihuana asentada en el municipio. Por el servicio de protección que brindó a los narcos así como por su implicación en la trama ganó 1.750 euros al mes, una cifra con la que casi logró doblar el sueldo de 1.920 euros netos que percibía como policía municipal. Así consta en el sumario judicial al que ha tenido acceso La Vanguardia .

Se trata de diez tomos que suman 3.917 páginas de una laboriosa investigación de los Mossos que se saldó con la detención el pasado mes de octubre de quince personas de una organización criminal dedicada al cultivo y tráfico de marihuana en la que supuestamente participaron cuatro policías locales de Llinars. A excepción de Titán, los agentes quedaron en libertad tras pasar un mes y medio en prisión.

Titán cobró 30.000 euros de una mafia que le dio el dinero a escondidas en un McDonald’s de la Roca

Durante el registro en casa de Titán, los investigadores hallaron 33.895 euros en efectivo en el interior de una caja fuerte. Los Mossos ahondaron en el patrimonio del principal sospechoso y concluyeron que en 17 meses el cabo incrementó sus ahorros en 30.000 euros lo que les pareció “extraño” puesto que su nómina como policía rondaba los 2.000 euros, pagaba 600 euros por el alquiler de su piso y daba 500 euros de pensión a su exmujer para el cuidado de sus hijos. Con todos aquellos gastos apenas podía ahorrar. Titán cobraba de una organización criminal de origen serbio pero que capitaneaba un dominicano de nombre Florián. Los pagos en efectivo se efectuaban en el aparcamiento del McDonald’s del centro comercial La Roca Village . Allí una vecina de Llinars se encontró al cabo, a quien tenía visto por el pueblo, recibiendo un sobre. Recordó como Titán aparcaba el coche en la hamburguesería y dos individuos se acercaban y le pasaban un paquete por la ventanilla que el cabo escondía debajo del asiento. Luego, daba media vuelta y se marchaba. Los pagadores tampoco eran desconocidos para las autoridades: eran dos hombres de nacionalidad serbia con múltiples antecedentes por tráfico de marihuana y en algunos casos impulsores de varias asociaciones cannábicas. La investigación reveló que Titán el que repartía el dinero entre los demás policías implicados. “Pues la verdad es que esto va muy bien. Con mil euros me he ido de estas vacaciones”, le decía uno de los agentes detenidos a Titán. Él en cambio reprochaba que era él el que se jugaba el pellejo. “Todos os quejáis que tenemos que ser iguales pero el que está mal mirado soy yo y el que supuestamente está investigado soy yo”. Titán se sabía en el punto de mira después de que un vídeo anónimo colgado en Youtube revelase sus vínculos con una trama de narcotraficantes.

El cabo no solo hacia la vista gorda con las plantaciones que habian instalados en varias naves industriales de Llinars sino que consultaba en la base de datos las matriculas de los vehiculos que merodeaban por el polfgono por si pudieran tratarse de policias que investigaban a los suyos.

En las conversaciones intervenidas, el cabo soñaba con ganarse un sueldo de 6.500 euros al mes y para ampliar el negocio reventaba de noche las cerraduras de varias naves industriales desocupadas– la propiedad de la mayoría– para ofrecerlas a otros narcotraficantes. En otra conversación con otro policía comentaba: “Hay unas naves que podemos coger para alquilarlas pero hay alguien que se las está intentando quedar. Para evitar que podamos prentarlas con una excusa policial, como por ejemplo que representan un riesgo para las personas”.

A Titán, la justicia le atribuye los delitos de prevaricación, robo con fuerza, omisión de perseguir delitos, falsedad documental, defraudación del fluido eléctrico y también torturas. En una ocasión se presentó en casa de un narcotraficante que había amenazado con hacerle daño a sus hijos y le dio una paliza. Cuando salió del domicilio les lanzó una advertencia a los agentes que lo esperaban en la puerta : “Aquí no ha pasado nada. Ni vosotros ni yo hemos estado aquí, ¿está claro?”.



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