«Marc está solucionando los problemas con el tren delantero»

«Marc está solucionando los problemas con el tren delantero»



Marc Márquez pone tierra de por medio a los problemas de Honda. El de Cervera ya está enchufado y con el objetivo de pelear por un noveno Mundial que ansía desde 2020. Pero, primero, hay que poner solución a ese tren delantero que hace de la nueva Honda, una moto muy crítica. Quizás no tanto como la del año pasado, pero la caída que sufrió en Indonesia, la cual no logró comprender, dejan a la vista unas carencias muy importantes que pueden ser perjudiciales para esa lucha por la corona. Y la marca del ala dorada no aspira a menos. No después de un cambio radical en su prototipo, ni después de dos años de dique seco para la escudería más laureada de MotoGP.

Superado un nuevo episodio de visión doble y una remontada en Austin que le ha hecho ganar en confianza, Márquez espera la llegada del Mundial a Europa, con la esperanza de que todo se normalice un poco tras un loco inicio de temporada. Se aproximan dos circuitos que le gustan, Portimoa (aunque nunca haya ganado en el Algarve) y Jerez, con las gradas repletas de gente tras dos años de pandemia. Eso sí, con una confianza mermada por las últimas lesiones, el trazado andaluz puede traer fantasmas del pasado. Sin embargo, es cuestión de enfundarse el casco y salir a pista a dar el máximo. «Cuando estás encima de la moto olvidas los riesgos. No piensas en ellos», admitía tras la cita en Austin, donde fue sexto tras pasar último en la primera curva por un problema técnico en su Honda.

Y, aunque no quiera pronosticar lo que pueda suceder con la llegada de MotoGP a Europa, ya avisa de que no se podrá «luchar por la victoria en todas las carreras». Sin embargo, su hermano, Álex Márquez, arroja un poco más de esperanza sobre la marca del ala dorada: «Si empezamos bien, Europa cambiara bastante el campeonato». El del LCR Honda, que sufrió otra caída en Austin, apunta al viejo continente como punto de partida para su redención ya que «Portugal es una cita especial», que se le da bien y donde, en 2021, se consiguieron «buenos resultados». «Es una buena prueba para ver cómo estamos. También está Jerez. Al llegar a Europa todo se asienta y está más tranquilo, sin tantos imprevistos. La clasificación será más regular. Será importante hacer bien esas dos carreras», añade Álex, consciente de la prueba de fuego a la que se enfrentan. Y no solo los grandes premios, el test de Jerez tras el fin de semana de carrera también será clave para Honda. Allí sabrán a qué se puede aspirar esta temporada.

Pero, con la llegada de Márquez, la situación parece ya estar más estabilizada en el box naranja. Desde su llegada, Marc comenzó a dar indicaciones que pueden llevar ya a la marca por el buen camino. Todo un déjà vu de 2021, cuando se reencontró con su Honda después de nueve meses sin competir. Y, aunque en esta ocasión solo faltó a dos carreras, su regreso ya se ha notado. De hecho, el ocho veces campeón del mundo ya adelantó en Texas que no había visto «muchos puntos débiles» en su moto. Sin embargo, Álex sufre con el tren delantero «desde Qatar» y en Austin, con su caída, volvió a quedar patente. «Marc ha probado algo y ha mejorado en eso, pero hay que seguir mejorando. Verle pilotar de esa manera es bueno porque ha vuelto a recuperar esa confianza delantera, que es lo que nos falta. Tocará reflejarlo y mejorar en Portimao», añade, con esperanza de remontar dos ceros en cuatro carreras.

Inicio de curso «difícil»

Pese a ser su segunda temporada ya en el box del LCR Honda, Álex Márquez sigue sufriendo.Las caídas siguen mermando su evolución y aunque en Austin se haya sentido competitivo, el sábado en Texas «fue un desastre con dos caídas». Sin embargo, saca la parte positiva. «No es el peor fin de semana», porque, la cinco vueltas que duró su carrera, fue «agresivo», con opciones a pelear. Pero su incidente en la curva 10, a 190km/h, le hizo pasar por el centro médico: «No ha sido muy grande, cometí un error y me he hecho un poco de daño en la cabeza, pero a los diez minutos estaba bien. Tengo más hematomas en mi cuerpo, pero estoy bien». Más heridas de guerra que Álex acabó enseñando en sus redes sociales, mostrando un brazo ya en tonos morados.

Por fortuna, el pequeño de los Márquez no tiene que lamentar grandes daños, pero sí un inicio de temporada muy complicado, del que esperaba mucho más: «Hacer un balance general es difícil porque llevamos cuatro carreras que son extrañas y especiales. Es difícil sacar conclusiones, pero es cierto que sufrimos más de lo que esperábamos». Ahora, queda por ver si Europa trae la estabilidad que MotoGP ha extrañado en el último mes.



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