El asedio de China a las criptomonedas provoca una ‘gran migración’ mundial de mineros de bitcoin

El asedio de China a las criptomonedas provoca una ‘gran migración’ mundial de mineros de bitcoin

  • Más del 60% de la minería mundial del bitcoin tiene lugar en China
  • Texas o Wyoming aparecen como alternativas para los mineros
  • Preocupa cómo se traducirá el éxodo en el impacto medioambiental

Hasta ahora China ha convivido con la paradoja de ser uno de los países con más férreos controles sobre las criptomonedas y a la vez erigirse en ‘paraíso’ para el creciente número de mineros de bitcoin. Sin embargo, desde que Pekín ha redoblado su ofensiva contra las criptodivisas en las últimas semanas, el éxodo masivo de mineros se ha hecho patente y en las quinielas aparecen varios países (desde Kazajstán a EEUU pasando por Europa del Este) como posible destino.

Aunque desde 2013 China ha restringido cada vez más la operativa con criptomonedas, el pasado mayo el Banco Popular de China, el banco central del país, anunciaba la prohibición a instituciones financieras a operar con ellas. La decisión impactaba de lleno en una cotización del bitcoin ya mermada por las críticas del CEO de Tesla, Elon Musk. A este varapalo, las autoridades chinas sumaban poco después medidas como el bloqueo los principales buscadores en Internet utilizados en el país -Baidu, Sogo, Zhihu o Weibo- para que no ofrecieran resultados a los ciudadanos que intentaba acceder a las casas de cambio. Simultáneamente ha llegado la represión contra la minería.

La minería es el proceso informático de alto consumo energético por el que se crean nuevas unidades de una criptomoneda y que permite mantener un registro de todas las transacciones con los tokens existentes. En el caso del bitcoin, la competencia se ha hecho feroz hasta convertirse en toda una industria. El elevado consumo de luz requerido en el caso de la principal criptodivisa ha hecho que la preocupación por su impacto medioambiental se multiplique a la vez que ha situado a China como primera potencia por su abundante y barata energía.

Las estimaciones recogidas hasta la fecha apuntan a que entre el 65% y el 75% de la minería mundial de bitcoin se produce en China, principalmente en cuatro provincias chinas: Xinjiang, Mongolia Interior, Sichuan y Yunnan. La energía hidroeléctrica de Sichuan y Yunnan las convierte en mecas de las energías renovables, mientras que Xinjiang y Mongolia Interior albergan muchas de las plantas de carbón de China.

Las autoridades chinas, preocupadas al respecto, han decidido dar un vuelco a la situación y acelerar la presión regulatoria contra la minería, entre otras medidas. El recorte ya se ha palpable en Mongolia Interior. Tras no cumplir los objetivos climáticos de Pekín, los dirigentes de la provincia decidieron dar dos meses a los mineros de bitcoin para que se marcharan, culpándolos explícitamente de las carencias energéticas de la zona.

«Un minero nos dijo que sólo las plantas de electricidad del gobierno han restringido la minería y que las privadas seguirán dando servicio a los mineros. Sin embargo, la mayor parte de la electricidad es generada por las plantas eléctricas del gobierno, por lo que los mineros tendrán que desplazarse. Eso hace que se sientan inseguros y desesperados por encontrar otras ubicaciones», asegura a CNBC Didar Bekbauov, director Xive, empresa que ofrece servicios de hosting o alojamiento web a los mineros.

Grupos mineros como HashCow BTC.TOP han decidido suspender parte de sus operaciones en China, algo a lo que sumó Huobi, cuyos responsables indicaron que «se suspenden las ventas de máquinas de minería y los servicios de hospedaje a usuarios», informaba Xataka el pasado mayo.

Una buena forma de medir este éxodo es observando el hashrate, un término de la industria que se utiliza para describir la potencia informática de todos los mineros de la red bitcoin. «Dada la caída del hashrate, parece probable que las instalaciones se estén apagando en todo el país», considera el socio fundador de Castle Island Ventures, Nic Carter, quien también cree que entre un 50% y un 60% de todo el hashrate del bitcoin acabará saliendo de China.

¿A dónde se trasladará esta ingente cantidad de mineros? A donde les ofrezcan energía más barata, porque es lo único que necesitan aparte de una conexión a Internet. «Lo bueno del bitcoin, que muchos detractores subestiman, es que se trata de un mercado portátil; puedes llevarlo directamente a la fuente de energía», afirma también a CNBC Steve Barbour, fundador de Upstream Data.

¿Kazajstán o EEUU?

Una opción plausible es la vecina Kazajstán. Sus minas de carbón proporcionan un suministro de energía barato y abundante. A esto habría que sumarle que las autoridades tengan una actitud más laxa en lo que a construcción de instalaciones para la minería se refiere. No obstante, está por ver si Kazajistán se consolida como destino o es simplemente una escala en una migración más larga hacia el oeste.

Es en este punto donde muchos miran hacia EEUU. A pesar de la la crisis de abastecimiento del pasado invierno, Texas aparece como el destino ideal para los mineros. Suele tener algunos de los precios de la energía más bajos del mundo, y su cuota de renovables está creciendo con el tiempo, con un 20% de su energía procedente del viento a partir de 2019. Tiene una red eléctrica desregulada que permite a los clientes elegir entre los proveedores de energía y, elemento crucial, sus líderes políticos están muy a favor de las criptomonedas. En estas quinielas también aparece el estado Wyoming, célebre por haberse convertido en el ‘Salvaje Oeste’ de las criptomonedas por su permisiva regulación.

No es oro todo lo que reluce. Pese a que pueda parecer un nuevo ‘paraíso’ para los mineros, se duda sea de la fiabilidad de la red eléctrica de Texas precisamente por lo acontecido con la grave tormenta de febrero. Por otro lado, hay algunas limitaciones importantes. El tiempo de espera para construir la infraestructura física necesaria para albergar a los mineros es probablemente de seis a nueve meses. «EEUU no puede ser tan ágil como otros países en cuanto a la deslocalización de estas mineras», admite Nic Carter.

Mientras aparece un nuevo destino en el horizonte, surge la duda de cómo se notará esta diáspora desde China en los efectos medioambientales del minado del bitcoin. Viendo la oferta energética china, si todos los mineros acaban saliendo del país, habrá menos minería impulsada por combustibles fósiles, pero también disminuirá la cuota impulsada por energías renovables. Lo que parece claro es que una mayor dispersión geográfica equilibraría la balanza de poder mundial y reduciría la capacidad de una nación soberana, en este caso ha sido China, para cooptar o controlar una criptomoneda.

Con información de: https://www.eleconomista.es/

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